domingo, 17 de junio de 2018

Tercer debate presidencial: La falta de salud.


El martes pasado pudimos observar el tercer y último debate presidencial, en donde se generaron múltiples opiniones. No vamos a comentar quien gana o pierde ya que la mayor participación fue de los moderadores y sinceramente todos los candidatos quedaron mucho a deber, sobre todo en materia de salud. En el tercer y último debate, los bloques temáticos que presentaron fueron: Crecimiento económico, pobreza y desigualdad, educación, ciencia y tecnología, salud, desarrollo sustentable y cambio climático. Analicemos las propuestas en lo que a salud respecta, veamos.
El sistema de salud, con todo y acusaciones de corrupción, así como la prevención de adicciones y enfermedades como la obesidad y diabetes, fueron los temas que abrieron el tercer segmento del debate presidencial.El periodista Leonardo Curzio expuso a los candidatos que a pesar del discurso de los últimos gobiernos sobre una "amplia" cobertura del sector salud, hay 20 millones de personas que no tienen acceso a este sistema, y es que acceso y cobertura no son la misma cosa, pero se ha tergiversado dentro del discurso.  José Antonio Meade, dijo que "uno de los ejes centrales de nuestra propuesta de salud es que cada mexicano vaya a la clínica de su preferencia: IMSS, Seguro Popular o ISSSTE”, y todos, aseguró, estarán 100% equipados. A lo que el candidato López Obrador, menciono que ya contaba con un inventario de hospitales prácticamente vacíos (35). Para asegurar que todos los hospitales cuenten con equipo al 100% como lo asegura Meade, primero deben estar acreditados, para posteriormente evaluarse cada determinado tiempo y así poder ofrecer una cobertura de calidad y contar con un flujo económico administrativo que fluya a una atención oportuna y de calidad y no a otros rubros que nada tienen que ver con salud. Comentario que posteriormente se refirió el candidato independiente, Jaime Rodríguez Calderón el cual planteo "modificar la Constitución y tener acciones de salud pública", dijo que los principales problemas en este rubro es la burocracia: "ponen a políticos a dirigir el sistema de salud, y no a los expertos". ¿Tiene razón? Juzgue usted estimado lector. En cuanto a las acciones de salud pública tiene mucha razón; ¿Cuánto se habrá destinado del ingreso recaudado a las bebidas y alimentos con alto contenido calórico? Al momento ni la cámara de diputados, ni el senado ni nadie ha realizado un informe al respecto, y tampoco se “siente” que el sistema tenga alguna mejoría posterior a dicho impuesto. No existe una campaña de alimentación correcta a nivel nacional y tampoco de cambio de hábitos saludables; por el contrario vemos diariamente como la drogadicción, y el sedentarismo son acciones que la población ve como “normal”, que decir de los hábitos alimenticios en donde a medio día en toda mesa de las familias no falta una botella de la famosa bebida de cola (así lo ha manejado el exitoso marketing de FEMSA). El candidato Ricardo Anaya, planteó que "el expediente clínico electrónico es el primer paso para una auténtica convergencia para que la gente pueda ir de manera indistinta a cualquier hospital".Esta propuesta es, básicamente, integrar todos los sistemas de salud: IMSS, ISSSTE y Seguro Popular. Y no le falta razón, sin embargo en la actualidad y de acuerdo a la ley general de salud, el ciudadano se puede atender en cualquier unidad;los administrativos que dirigen nosocomios resolverán el problema administrativa y financieramente (claro, si supieran como).

Lo cierto es que hay mucho cabo suelto en sus promesas, lo principal es universalizar los servicios, certificar y acreditar las unidades y sobre todo colocar personal calificado a dirigir el sistema de salud pública y no “políticos” que van y vienen cada tres o seis años. El presupuesto es importante, México destina el 3.1 del PIB  a salud en comparación con Canadá (7.8) o Japón (9.1) para darnos una idea. Ningún candidato lo mencionó, entonces ¿les importara? Yo pienso lo mismo, lamentable situación.


Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.

martes, 12 de junio de 2018

Lo bueno y lo malo de los medicamentos.


Es frecuente en la consulta o en las charlas de pasillo  la siguiente pregunta: ¿Para que sirve este medicamento? ¿Este es para la tos? ¿este para dolor? Y así sucesivamente, lo cierto es que los medicamentos tienen una amplia gama de acción, no siendo específicos en una función sino que además son capaces de generar daño, así convergen lo bueno y lo malo de los medicamentos; por mencionar un grupo de medicamentos como los antiinflamatorios no esteroideos, constituyen actualmente uno de los grupos farmacológicos más prescritos y consumidos en el mundo. Las razones para su consumo masivo van desde la condición de su venta sin necesidad de receta médica y su uso en diversos síndromes dolorosos, hasta la prevención de eventos isquémicos cardiovasculares y cerebrovasculares. La tendencia de un incremento aún mayor en su consumo es de esperarse, desde el momento en que sus indicaciones van ampliándose a la prevención de cáncer colorrectal, el cáncer de mama y la enfermedad de Alzheimer. Por lo tanto, resulta ineludible focalizar la atención sobre los aspectos de seguridad de estos farmacos, con el fin de hacer uso racional de ellos y prevenir cualquier patología inducida por este grupo farmacológico.

Hace 3500 años, Hipócrates prescribía el extracto y las hojas de corteza de sauce para tratar la fIebre y la inflamación. En 1899 se introduce comerciablemente el ácido acetilsalicílico, una forma más aceptable y de mejor sabor que el ácido salicílico que a su vez provenía de la salicilina, el principio activo de la planta Salixalba. En el año 1961, el profesor inglés Stewart Adams descubrió las propiedades antiinflamatorias del ibuprofeno en cobayos. En 1976 el científico británico John Vane descubre el mecanismo del ácido acetilsalicílico, este crucial hallazgo le mereció el Premio Nobel de Medicina que le fue otorgado el año 1982, que como podemos ver son relativamente recientes. Otros farmacos “clásicos”, lograron un éxito de venta espectacular, superando los mil millones de dólares en los 15 meses posteriores a su lanzamiento. Un modelo teórico prevalente en esa época fue escrito por el Dr. Vane en 1998 donde expresaba: “Que este tipo de medicamentos poseen sus actividades antiinflamatorias grandiosos, mientras que sus efectos adversos eran la irritación gástrica”. La discutible metáfora del bueno y el malo había sido construida. En septiembre del 2004 el rofecoxib es retirado del mercado farmacéutico mundial. Posteriormente, en el 2005 la Agencia de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) retira el valdecoxib; por otro lado, el celecoxib sigue en el mercado pero bajo una advertencia en un recuadro negro sobre sus efectos cardiovasculares adversos. La mucosa gástrica posee uno de los sistemas defensivos más eficaces del organismo, capaz no solamente de resistir el daño, sino también de repararlo una vez que este se ha producido.

Las principales reacciones adversas de estos fármacos a nivel del sistema renal son: insuficiencia renal aguda, así como trastornos hidroelectrolíticos, hipertensión y edema. Los coxibs no están exentos de reacciones renales adversas. En conclusión, la seguridad de los AINE actualmente disponibles, analizados bajo criterios de daño gástrico, cardiotoxicidad y nefrotoxicidad, difieren de manera ostensible. Sin embargo, es posible afirmar de manera general que los más seguros siguen siendo el ibuprofeno y el naproxeno, asociados, o no, con otro tipo de medicamentos para proteger el estomago, si hay riesgo incrementado de daño gástrico. Así convergen lo bueno y lo malo de los medicamentos, es casi imposible mencionar o suponer que un fármaco funciona para tal o cual enfermedad, por ello el criterio médico es muy importante ya que el sabrá cual es el mejor indicado para el padecimiento y cual es el que menos daños ocasionaría, y de ser así, disminuirlo o contrarrestarlo. Por esta razón en medicina, los médicos no podrían ser sustituidos por una computadora.

Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.

lunes, 4 de junio de 2018

¿De que murió Guadalupe Victoria?


En 1824, tres años después de la proclamación de la Independencia de México, el General Guadalupe Victoria fue electo como primer Presidente de la joven República Mexicana. Su nombre no ha alcanzado la notoriedad de otros héroes de la Independencia como Miguel Hidalgo, José María Morelos o Vicente Guerrero, pero su papel en la creación de nuestra nación fue esencial. Su carrera política, sin embargo, se vio severamente afectada por las convulsiones que comenzó a sufrir en la quinta década de su vida y que mermaron su salud y finalmente lo condujeron a la muerte en la Fortaleza de San Carlos en Perote, Veracruz.

Históricamente, Guadalupe Victoria ha pasado a engrosar las filas de epilépticos famosos. Sin embargo, las circunstancias particulares que rodean tanto la vida como la muerte del primer Presidente de México hacen su caso especialmente interesante. Y es que no sólo fue la suya una epilepsia de inicio un tanto tardío, sino que además las vicisitudes que se presentaron durante su vida, y después de su muerte, sugieren que detrás de sus episodios convulsivos pudo haber alguna enfermedad subyacente. Durante su Presidencia, entre otras cosas, se estableció la independencia de los tres poderes del Estado; se designó a la ciudad de México como Distrito Federal; se instituyó el primer sistema de pensiones y se celebró, por vez primera, el famoso “Grito” de Independencia. Al terminar su periodo presidencial, Victoria se retiró a su hacienda en Tlapacoyan, Veracruz, donde se dedicó a la ganadería y la agricultura, dejando a un lado la política. Esta vida apacible se vio interrumpida por el golpe con el cual el General Anastasio Bustamante tomó la Presidencia que antes ocupara Vicente Guerrero. Victoria salió de su retiro y regresó a la vida pública, primero como senador por Veracruz y luego como gobernador del Estado de Puebla. En 1838 participó en la defensa de Veracruz, bajo las órdenes de Santa Anna, contra el asedio de los franceses (en la famosa “Guerra de los Pasteles”) y luego fue protagonista de las negociaciones con Francia. Fue en este periodo cuando sufrió sus primeras crisis convulsivas, pidiendo incluso licencia al cargo y retirándose nuevamente a su hacienda. Debido a su alejamiento del terreno público, poco se sabe de los acontecimientos que sucedieron durante su estancia en Tlapacoyan. Quizás lo único reseñable durante esa época es que Victoria contrajo segundas nupcias con la señora María Antonia Bretón, oriunda de Puebla, que lo acompañaría hasta su muerte. Lo que sí es bien sabido es que, a partir de su retiro de la política, su salud ya nunca sería la misma e iría en declive hasta sus últimos días en Perote. El único registro médico fidedigno que se tiene del padecimiento de Victoria es el realizado por el doctor Antonio González Castillo, profesor de medicina y cirugía y Primer Ayudante Director del Hospital Militar de 2ª clase de Perote, que lo atendió durante su estancia en Tlapacoyan y luego lo trasladó a Perote. 

En el año de 1842, la salud de Victoria comenzó a empeorar. La enfermedad que acabó con la vida de Guadalupe Victoria se caracterizó, por lo menos durante el periodo descrito en su expediente clínico, por convulsiones acompañadas de dolor precordial, edema e irregularidades del pulso. Tomando en consideración la clínica de dolor de pecho que caracterizó los últimos días de Victoria, así como los hallazgos cardíacos, parece ser que la supuesta epilepsia que padecía no fue la causa de su muerte, sino que ésta se debió a fenómenos cardiovasculares. Sin embargo, es un hecho bien documentado que el Presidente Victoria sufría de eventos convulsivos, lo que nos lleva a pensar que quizá los ataques diagnosticados como epilépticos tuvieran un componente cardíaco. Por todo esto se sugiere que probablemente una enfermedad de Chagas fue la presencia de fenómenos convulsivos, probablemente secundarios a una enfermedad vascular cerebral, fue la causa de la enfermedad y muerte del primer Presidente de México, Guadalupe Victoria.

Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.


domingo, 27 de mayo de 2018

¿Qué tan enfermo está AMLO?


En el 2003, Vicente Fox fue intervenido quirúrgicamente en el Hospital Militar para corregirle una hernia discal. Donde de inmediato fue valorado e intervenido por el doctor Héctor Peón. El ex presidente, comenzó a sentir en los últimos tres días un dolor intenso en la espalda y que se irradiaba a la cintura y a la pierna izquierda, impidiéndole caminar y estar sentado por tiempo prolongado. Cuando Fox comenzó con las molestias, fue a Médica Sur y el doctor le solicitó varios estudios y tratamientos con una pobre mejoría. Recientemente un medio publicó una fotografía aludiendo que un candidato estaba “muy enfermo”; lo que sí es real es que cualquiera de ellos no debería mentir sobre su estado de salud. ¿Quién mejor que un médico para analizarlo? Veamos.

De acuerdo a una hoja membretada del Hospital Médica Sur publicada en la página de López Obrador; el 7 de Diciembre del 2013, fue egresado posterior a 5 días de estancia, con diagnóstico de infarto agudo al miocardio, angioplastia y colocación de un STENT coronario sin presentar complicaciones. La hipertensión arterial es uno de los factores de riesgo más importantes para la enfermedad vascular cerebral (en especial hemorrágica), y lo es también de manera muy importante para la cardiopatía isquémica, sabemos que él toma “amlodipino”, un antihipertensivo común.Al igual que la obesidad y el tabaquismo, es una de las grandes pandemias del siglo XX. La hipertensión arterial ha aumentado producto del aumento en el consumo de sal, la obesidad, el sedentarismo y las dietas bajas en frutas y verduras.La llamada dieta mediterránea rica en frutas, vegetales y pescado parece ser una buena intervención contra la enfermedad coronaria. Esto se debe a su composición con aceites poli y mono insaturados, bajo consumo de grasas saturadas y rica en omega 3. Esto también sucede con la dieta esquimal basada en el consumo de sardina, salmón y trucha. Posteriormente el citado artículo menciona a un neurocirujano que trata a López Obrador con medicamentos que no especifica por un “grave procedimiento en la columna vertebral” (¿?) Probablemente una situación muy similar a la que tuvo el ex presidente Vicente Fox por una hernia discal, en donde tanto el padecimiento como su medicación y rehabilitación, son bastante complejos. Lo cierto es que no tienen nada de gravedad, salvo el monitoreo de su corazón y chequeo médico; a decir por la sonrisa de AMLO en la fotografía con el doctor Dolorit.

El presidencialismo poderoso, perfecto y sobre todo sano, puede o no ser una realidad; lo cierto es que son humanos y como todos con el derecho a enfermarse o contar con un padecimiento ya sea leve a grave. Díaz Ordaz sufrió al final de su mandato un desprendimiento de retina del ojo derecho; Zedillo fue intervenido de una cirugía de rodilla por una lesión jugando tenis; Vicente Fox en el 2013 intervenido por una cirugía de columna por una hernia discal donde posterior mente declaro que de haber sabido que no cesarían sus dolores, no se habría realizado la misma, lo cierto es que fue necesaria y si ayudo en alguna medida. Felipe Calderón tuvo una fractura de humero a consecuencia de un accidente en bicicleta; y Enrique Peña fue sometido a una cirugía programada por un nódulo tiroideo. Lo que encontramos en común en todos ellos expresidentes y el hoy candidato y muy probablemente futuro presidente, es que con la salud no se juega, es el tesoro más preciado y por supuesto, que debemos de cuidar para no padecer alguna enfermedad o consecuencia de algún mal hábito. Lo cierto es que el hoy candidato puede seguir con su vida a un ritmo moderado y realizar su chequeo médico y llevar como todos, hábitos saludables.

Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.

domingo, 20 de mayo de 2018

Salud Mental


Históricamente, la salud mental no ha sido prioritaria para los sistemas de salud; sigue estando ausente en las Metas de Desarrollo del Milenio y los gobiernos continúan asignándole un presupuesto bajo y otorgándole poca atención. Otras razones que han dificultado la integración son: servicios enfocados a la atención de síntomas somáticos, con consultas breves que dificultan la detección y tratamiento de trastornos mentales; trabajo colaborativo deficiente entre el personal de primer nivel y segundo nivel, entre otros. El eje de la atención de la salud mental en México sigue siendo el tercer nivel, específicamente los hospitales psiquiátricos.

El rol de la atención primaria es aún pequeño: en 2008, solamente 30% de los centros de salud del país tenían algún protocolo de evaluación o tratamiento para trastornos como depresión o consumo de drogas y un porcentaje similar realizaba al mes por lo menos unenvío a un especialista. La Ciudad de México, es de las pocas entidades que cuentan con una Ley específica de Salud Mental. Los Servicios de Salud Pública (centros de salud), dirigidos a la población no asegurada y de escasos recursos económicos, cuentan con un Programa de Salud Mental basado en un modelo escalonado de atención que abarca desde la promoción de la salud hasta el seguimiento de los pacientes. A pesar de los esfuerzos de quienes prestan estos servicios, la ausencia de una política integrada y definida así como de un presupuesto insuficiente, han impedido que el programa obtenga los resultados esperados. Se han analizado algunas barreras asociadas con la atención de salud mental en los servicios primarios. Los servicios de salud son influenciados por las políticas públicas  y por las normas estipuladas en coordinaciones federales o locales, así como por las características del lugar donde se otorga la atención, los conocimientos y actitudes del personal y de los usuarios, así como de los recursos financieros con los que se cuenta. Se considera que la atención de la salud mental va más allá de la interacción entre servicios, prestadores y usuarios; por ello, se propone un modelo de análisis, construido a partir de la información recolectada, donde se redimensiona como un proceso integral explicado desde la interacción de seis niveles de influencia: situaciones económicas, políticas y sociales del país que impactan en las características de los sistemas de atención, políticas públicas que definen y regulan la forma en que debe otorgarse la atención; direcciones y coordinaciones encargadas de la puesta en práctica de las políticas; características y recursos de los centros; los usuarios y la comunidad en los centros de salud, y los conocimientos y actitudes del personal. Del mismo modo, sería necesario repensar el modelo biomédico que guía la práctica, la organización y administración de los servicios. Bajo este modelo resulta complicado pensar en acciones de detección y tratamiento que vayan más allá del signo y el síntoma y que contemplen otros elementos relacionados con salud mental, como las dimensiones económicas y sociales.

También habría que pensar en acciones que permitan ampliar y articular la participación de los miembros de comunidad y de los pacientes sobre cómo cuidar su salud mental y cuándo demandar servicios. La Organización Panamericana de la Salud también recomienda la participación de pacientes y familiares en la planeación e implementación de políticas, monitoreo y provisión de servicios. Para futuros proyectos sería recomendable incluir entrevistas con autoridades y otras personas responsables con la finalidad de establecer planeaciones, registros y controles en torno a este tema que cada vez cuenta con mayor auge y genera costos al sector salud.

Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.


domingo, 13 de mayo de 2018

La enfermedad de Belinda


La litiasis urinaria es un problema de salud pública que nunca se ha resuelto y cuya incidencia no ha decaído con el tiempo; antes bien, se ha incrementado, sobre todo en mujeres, y sin duda el cambio climático favorecerá su crecimiento. En los años 80 la introducción de la litotripsia (tratamiento sin cirugía, novedoso en su tiempo) y la cirugía revolucionó el tratamiento de la litiasis renal pero no su incidencia; de hecho, la calidad de vida de muchos de estos enfermos, información anecdótica recabada en consultas y conversaciones, reveló la insatisfacción por el statu quo y especialmente por la falta de medidas preventivas efectivas en el control de esta enfermedad.

En los últimos años se ha acumulado evidencia de que la nefrolitiasis se asocia con otros padecimientos, tales como: hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, obesidad y dislipidemia, todos ellos factores de riesgo de daño cardiovascular. Es más, la litiasis renal se asocia con un mayor riesgo de enfermedad crónica del riñón e insuficiencia renal, dos factores adicionales más. Se ha encontrado que los formadores activos de cálculos renales tienen un mayor riesgo de daño cardiovascular. En una gran población en Alberta, Canadá, se encontró que aun un episodio de cálculos se asociaba a un mayor riesgo de enfermedad cardiaca, que incluía infarto cardiaco, muerte por enfermedad coronaria (angina), así como más accidentes vasculares cerebrales. Por lo tanto, como médicos y en presencia de un episodio de litiasis o “piedras” en los riñones, debemos tener en cuenta el riesgo al que estos enfermos están sujetos por sus factores de riesgo asociados.Habitualmente, la mayoría de los pacientes que consultan por un primer episodio de dolor, lo primero que preguntan a su médico tratante es si este suceso se repetirá en el futuro y qué pueden o deben hacer para evitarlo, ya es muy intenso. Con confianza podemos aconsejarles, basados en los resultados de estudios previos, que la tasa de recurrencia será en los próximos años de 11% durante los primeros dos años, 20% a los cinco años y 31% a los 10 años. Tales números pueden motivar a estos enfermos a modificar su dieta (reducir la sal, las proteínas animales y mantener la ingestión normalde calcio) e incrementar su consumo de agua a dos litros o más al día. Dieta e ingesta de líquidos han demostrado ser efectivas para reducir la recurrencia de cálculos en estudios controlados. Es importante abundar que en pacientes con altas tasas de recurrencia es crítico contar con un estudio médico completo y considerar el empleo de fármaco-terapia con el fin de controlar la recurrencia. Los fármacos que actualmente se utilizan en el tratamiento de la litiasis, tienen más de 30 años de antigüedad. Por ejemplo, no hay tratamientos diferentes para el manejo de las piedras de calcio tal como y no hay tratamientos novedososa la gran incidencia y prevalencia de nefrolitiasis.

Esta enfermedad no es sólo una alteración urinaria sino una enfermedad metabólica compleja, que nos lleva a sospechar complicaciones asociadas. Se deben resumir las conductas clínicas y terapéuticas que se deben seguir para el manejo del cólico renal por cálculos atrapados en el aparato urinario. No hay tratamientos nuevos, pero medidas tan simples como la restricción de sodio y de proteínas animales, aunado a una buena hidratación son altamente provechosos, en el manejo de las diversas formas de nefrolitiasis. Aun cuando contamos con algunos medicamentos nuevos, con los que ya teníamos, si son bien empleados son muy exitosos en un porcentaje elevado de los casos. Recientemente el caso Belinda y su internamiento por esta causa la llevo a suspender un concierto y diversas actividades; las recomendaciones de sus médicos y la que ella misma respondió en su cuenta de twitter es tomar mucha agua, tiene razón.

Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.

domingo, 6 de mayo de 2018

La salud ante desastres.


En las últimas tres décadas, México ha sido impactado por dos terremotos que han dejado distintas huellas en la sociedad. Este tipo de desastres nos hace pensar sobre cómo debemos actuar; si contamos con los recursos económicos, de estructura e infraestructura y sistemas de salud adecuados, entre otros aspectos. Por lo anterior, planear las acciones en casos de desastre es indispensable, sobre todo considerar cómo la demanda de servicios hospitalarios se puede relacionar con la capacidad de la institución.Se acerca verano, y con ello la llegada de huracanes, ¿Estará Sonora preparado para ello? ¿Lo estarán sus hospitales?

Los hospitales, en caso de desastres naturales, y en particular de sismos, deben estar integrados a un sistema general de prevención, vigilancia y respuesta efectiva para la población. En este contexto, la asociación entre hospitales debe ser obligada, ya que las catástrofes pueden ocurrir en las cercanías de algunas de ellas, limitando los servicios que pueden proveer. Un ejemplo de lo anterior fue lo que ocurrió en la Ciudad de México en el terremoto de 1985, cuando la cuarta parte de la capacidad hospitalaria se perdió por el colapso de los hospitales de tercer y segundo nivel. Otro ejemplo fue el ataque a las torres gemelas, donde la cercanía del hospital New York University-Downtown Hospital, sufrió fallas críticas de su infraestructura, lo que comprometió los recursos disponibles. Sin embargo, es relativamente raro que los hospitales no tengan acuerdos para recibir pacientes de otros durante una catástrofe. Los desastres, cuyo origen puede ser natural o antropogénico, conforman ciclos que se componen de tres etapas: antes, durante y después. Cada una brinda elementos y pautas para crear un plan de acción de los sistemas de salud, ya que de nada sirve contar con recursos y que el hospital permanezca de pie, si no existe un plan determinado que organice en acciones específicas a todos y cada uno de los integrantes del hospital. Los desastres son un problema social y de salud, por ello es importante identificar cuáles son las acciones que se pueden realizar en cada etapa para disminuir los riesgos. Dentro del ciclo de los desastres, la etapa anterior a éstos es la que permite realizar acciones para reducir la vulnerabilidad de las comunidades; por ejemplo, integrar un comité hospitalario para casos de desastre que se encargará de crear el plan de acción basado en el estudio de los posibles riegos en los que se puede ver involucrado el hospital o las zonas próximas a éste. El plan de acción debe ser difundido entre los distintos miembros del hospital;es recomendable realizar simulacros y entrenamientos de manera periódica. En esta etapa otro factor fundamental es la capacitación del personal que trabaja de forma definitiva, sin olvidar a aquéllos que se encuentran en formación: residentes, internos, personal de prácticas profesionales. Todo el personal debe tener los conocimientos, las destrezas y la preparación psicológica suficientes para superar el trance del desastre y poder cumplir con sus labores con eficacia. No es suficiente enseñar, es indispensable comprobar la suficiencia individual y grupal. Se debe fomentar también la creación de redes de comunicación y coordinación dentro y fuera del hospital. En lo que respecta a la infraestructura del hospital, debe contar con señalamientos y diagramas visibles, contemplando las vías de circulación y evacuación, áreas de seguridad y zonas de expansión de la capacidad hospitalaria.

La Organización Mundial de la Salud, mediante el Programa de Hospital Seguro, establece que los hospitales son seguros cuando los servicios de salud son accesibles y funcionan a su máxima capacidad inmediatamente después de la ocurrencia de un desastre. La diferencia en términos de costos entre un hospital seguro y uno que no lo es puede ser insignificante. Pero esta inversión mínima puede representar la diferencia entre la vida y la muerte, o entre el empobrecimiento de una comunidad y su desarrollo sostenible. Por ello, la sensibilización y el compromiso son elementos que deben estar presentes tanto en los encargados de formular las políticas y las instancias decisorias como en el público en general; ¿El hospital de su localidad estará preparado? Esperemos que sí.

Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.