
Actualmente, el panorama epidemiológico nacional de envenenamiento por animales ponzoñosos dispone de múltiples antídotos cuyo empleo ha contribuido, entre otros factores, a reducir las tasas de mortalidad por esta causa. Estos dias se han caracterizado principalmente por un calor que no habiamos sentido en años, y todo ello adelanta padecimientos como la picadura de alacrán.
Como un ejemplo de los avances en esta materia, el Dr. Alejandro Alagón Cano, recuerda que en 1994, recién asumido el cargo como investigador en la UNAM, el entonces presidente de México, Ernesto Zedillo Ponce de León, fue notificado de que uno de sus hijos había presentado la picadura de un alacrán mientras se encontraba en una localidad al sur del Estado de México. El menor fue trasladado de inmediato a un hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social en la capital del país. Ojo, destacamos que era el hijo del presidente y no lo envió a niguna clínica de Estados Unidos, ni al ABC, ni al Angeles; fue en una institución pública. Debido a la falta de experiencia clínica para atender este tipo de incidentes, los médicos de urgencias no sabían qué hacer. Estaba presente el Dr. José Antonio Maraboto (médico veterinario, pionero en establecer programas de control contra paludismo, dengue y enfermedades transmitidas por vectores en México, fallecido en 2024), quien recomendó utilizar Alacramyn (faboterápico contra los alacranes del género Centruroides) tras lo que el paciente se recuperó en 20 minutos. Después de esto, Ernesto Zedillo felicitó personalmente a los médicos por su labor, pero el Dr. Maraboto resaltó que había mucho por hacer, pues un número importante de menores seguían falleciendo en México por esta causa, detalló el Dr. Cano durante una entrevista. Posteriormente el presidente decidió impulsar diversas medidas entre las que se incluyeron fondos para la investigación y producción de antivenenos, así como cursos y talleres, primero en el IMSS y luego en otras instituciones públicas de salud, para capacitar al personal médico, de enfermería y estudiantes de medicina en el manejo de picaduras de arañas, alacranes y mordeduras de serpientes, en donde esta ultima, Chihuahua tiene un destacado avance, dado el número de incidentes. Gracias a aquellas iniciativas, se logró reducir la mortalidad por picadura de alacrán y mordedura de serpiente. En un lapso de dos años (es decir, en 1996), prácticamente ya no había muertes por picaduras de alacrán en los hospitales del IMSS y después se redujo en todo el país. A escala mundial, la mordedura por serpiente, es un problema de gran alcance, ya que afecta a alrededor de 3 millones de personas anualmente, con un saldo de 100.000 muertes y alrededor de 400.000 con discapacidades físicas y psicológicas permanentes. En México las picaduras de alacrán son la causa principal de envenenamiento y muerte, con alrededor de 300.000 casos anuales, de los cuales fallecen entre 30 y 35 personas. Desde mediados de la década de 2000 la incidencia de este problema de salud se ha mantenido estable, pero la mortalidad ha mostrado reducciones significativas: en la década de 1960 se registraban 1.500 fallecimientos anuales por esta causa; en la década de 1970 la cifra pasó a alrededor de 500 decesos y hacia inicios de la presente década se redujo a menos de 50 muertes anuales. Las tasas de letalidad han tenido una tendencia similar. Esta tendencia a la baja en la mortalidad y la letalidad por envenenamiento de alacrán puede atribuirse a tres factores: la mejora continua de la atención hospitalaria, en particular en los tratamientos estandarizados de apoyo; el aumento en el acceso a los servicios de salud para la mayoría de la población mexicana, así como el empleo de faboterápicos después de 1995.
Desde 2017, la Organización Mundial de la Salud agregó los envenenamientos causados por mordedura de serpientes a su lista de Enfermedades Tropicales Desatendidas y puso en marcha una estrategia global que tiene como fin reducir a la mitad la mortalidad y las secuelas ocasionadas por este tipo de incidentes hacia el 2030. La intoxicación por picaduras de alacrán cumple con todos los criterios que enuncia la Organización Mundial de la Salud para ser integrada también a la lista de Enfermedades Tropicales Desatendidas, aunque el organismo rechazó esta solicitud en 2018 al argumentar "extremadamente rara mortalidad, así como dificultades para definir una amplia estrategia de control". De lograrse este reconocimiento por parte de la OMS, el interés internacional se centraría en México, porque es el país con la mayor incidencia de intoxicación por picadura de alacrán. Podríamos generar acciones preventivas y curativas para disminuir este problema tan importante de salud pública. Es una responsabilidad que el gobierno debería tomar en cuenta.
Dr. César Álvarez Pacheco
cesar_ap@hotmail.com
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora





