lunes, 25 de marzo de 2019

Los antivacunas.


Las vacunas son una de las historias de éxito más grandes en salud pública. Su uso rutinario en todo el mundo ha erradicado la viruela, casi terminado con la poliomielitis y reducido los brotes de sarampión, tosferina y otras enfermedades a mínimos históricos. Además, las vacunas son nuestra mejor defensa contra enfermedades infecciosas, especialmente en las regiones endémicas. En los pacientes con inmunodeficiencias, las vacunas podrían desempeñar un papel importante en la prevención de infecciones causadas por enfermedades prevenibles por vacunación. Sin embargo, la decisión de inmunizar o no a dichos pacientes ha causado controversa por conspiranoicos que dicen que causan daño y no su verdadero propósito: protegernos de enfermedades.

Desde la Organización Panamericana de la Salud (OPS) se emitió una alerta porque 11 países de la región han registrado casos de sarampión. En 2016 la OPS había declarado libre de sarampión a la región. Es decir, si está presente en otros sectores del mundo, el virus se importa. Pero Estados Unidos no es el único país que se enfrenta a quienes se oponen a las vacunas: a pesar de que existe una vacuna ampliamente disponible, el sarampión provocó 110,000 muertes en todo el mundo en 2017, principalmente, de niños de menos de cinco años. En todo el mundo, partidos de derecha difunden propaganda antivacunas, y ciertos grupos religiosos, junto con sistemas inadecuados de atención a la salud, no hacen más que complicar el problema. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dicho que la reticencia a la vacunación es una de las mayores amenazas para la salud en 2019. La propagación de las ideas antivacunas están teniendo consecuencias evidentes en la población mundial. El brote de sarampión -un virus que se daba por dominado y casi enterrado hace algunos años- ha cobrado 37 víctimas en Europa y en Latinoamérica ya está presente en 11 países. Los especialistas señalan que urge una campaña que ayude a desmitificar rumores como que, por ejemplo, las vacunas provocan autismo. El levantamiento de movimientos de este tipo, que dicen oponerse a la cosmovisión que impone a la medicina tradicional como la única alternativa de salud, ha dado pie a la propagación de enfermedades que se creían enterradas. En un estudio publicado en 2016 por la revista EBioMedicine se reveló que 41 por ciento de los encuestados franceses no pensaban que las vacunas fueran seguras, un índice mucho más alto que el promedio mundial de tan solo 12 por ciento. Sin embargo, los políticos reaccionarios han explotado la propaganda antivacunas. “Sabemos muy poco sobre las consecuencias a largo plazo de las vacunaciones múltiples, que llenan los bolsillos de los laboratorios médicos”, tuiteó en 2017 Marine Le Pen, líder del partido Agrupación Nacional. En Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) emitieron en 2018 una Alerta de Nivel 1, en la que advertían a los viajeros estadounidenses que debían asegurarse de estar vacunados contra el sarampión antes de viajar a Francia.

La vacunas no solo son para la edad escolar en los niños, también hay vacunas que se deben administrar en la edad adulta para proteger al individuo de ciertas enfermedades infecciosas que pueden poner en riesgo su vida. Existen además algunas condiciones especiales que hacen a la persona más o menos susceptible de contraer ciertas enfermedades infecciosas; tales condiciones incluyen el embarazo, ser trabajadores de la salud, los estados de inmunidad deprimida, como la infección por el virus de inmunodeficiencia humana y el cáncer. Otra condición que hace a la persona más susceptible es viajar a lugares inhóspitos donde el individuo está en mayor riesgo de contraer ciertas enfermedades infecciosas que son endémicas en esos lugares como la selva tropical, las sabanas de África o las regiones rurales y lluviosas del Sureste de Asia. El avance en las comunicaciones y los efectos de la globalización permiten que un individuo se desplace de un lugar a otro en pocas horas y se encuentre prácticamente al otro lado del mundo. El problema de los anti vacunas son ya, un problema de salud pública.

Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.

martes, 19 de marzo de 2019

¿Tomar o no tomar la medicina?


La falta de adhesión del paciente a los medicamentos recetados plantea un reto importante a la comunidad global de la salud, por lo que se ha convertido en un tema de gran interés y objeto de gran cantidad de estudios; es por ello que desde hace varias décadas, se han llevado a cabo múltiples investigaciones e intervenciones, algunas de manera intensiva, para mejorar la adherencia a los medicamentos, las cuales sólo han mostrado resultados modestos y apenas concluyentes. Una posible explicación a esto es que la falta de adherencia es multifactorial. ¿Por qué el paciente no se toma sus medicamentos? ¿Por qué no se siguen las indicaciones?

Según un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la falta de adherencia es un “problema mundial de gran magnitud”, ya que, a pesar de que la medicina ha avanzado de manera sorprendente en las últimas décadas, otorgando cada vez mayor conocimiento de las enfermedades y con ello la existencia de numerosos tratamientos médicos sumamente eficaces, la incidencia y prevalencia de muchos padecimientos continúa siendo alta y su tratamiento muestra una menor efectividad a la esperada, como resultado de que las tasas de adherencia a la medicación continúan siendo bajas, y no se han observado cambios significativos a través del tiempo. Gracias a los avances en el campo de la medicina en los últimos años, se han logrado crear medicamentos altamente efectivos y de fácil administración para atacar las enfermedades con mayor prevalencia y las que presentan un mayor índice de morbimortalidad como es la hipertensión; de forma paradójica, estos avances en herramientas diagnósticas y a nivel farmacológico han logrado controlar las cifras de presión arterial en los pacientes hipertensos, pero no han logrado reducir exitosamente la mortalidad cardiovascular siendo la baja adherencia y/o la falta de persistencia al tratamiento prescrito uno de los principales factores que contribuyen a la falta de control de la enfermedad, es decir: ¡por que no se toman las medicinas! Situaciones similares ocurren en la mayoría de las enfermedades crónicas, por lo que resulta evidente que mejorar la adherencia puede tener un mayor impacto en la salud de la población que cualquier otra mejora específica en los tratamientos médicos.

Por lo anterior, podemos ver que el incumplimiento del tratamiento es la principal causa de que no se obtengan todos los beneficios que los medicamentos pueden proporcionar a los pacientes, lo que convierte a la adherencia terapéutica en uno de los aspectos fundamentales para el manejo de las enfermedades como la diabetes, hipertensión, dislipidemia y falla cardiaca, así como el resto de las enfermedades crónicas. Resulta sorprendente que, a pesar de que actualmente es sumamente conocida la baja adherencia terapéutica, en la práctica clínica diaria seguimos sin integrar este hecho como la primera causa de fracaso terapéutico, recurriendo frecuentemente a la intensificación de tratamientos o pruebas innecesarias que pueden poner en riesgo al paciente. Se estima que cada cuatro segundos ocurre un evento coronario y cada cinco segundos un evento vascular cerebral en el país, siendo la hipertensión el factor de riesgo más común en estos padecimientos. Lo anterior convierte a la hipertensión arterial en una de las prioridades de salud en la nación, siendo una de las principales acciones para lograr su prevención el fortalecimiento de la adherencia al tratamiento. A pesar de los esfuerzos para lograr este objetivo, se estima que sólo el 60% de los pacientes con padecimientos cardiovasculares se adhieren a su tratamiento. En el caso de la mayoría de las enfermedades crónicas, existe un grupo de factores de riesgo conocidos, prevenibles y modificables, y se requiere que los pacientes entiendan el impacto de dichos factores en su enfermedad, así como la convicción personal de incorporar hábitos permanentes en su nuevo estilo de vida saludable, todo esto traducido en un compromiso responsable con la enfermedad. Dice una frase anónima: “Si la falta de adherencia a la medicación fuera una enfermedad, estaríamos ante una epidemia mundial”. La adhesión al tratamiento es una conducta de salud clave en las personas que padecen enfermedades crónicas, por lo que aumentar la efectividad de las intervenciones de adherencia terapéutica quizá tenga una repercusión mucho mayor sobre la salud de la población que cualquier mejora específica en los tratamientos médicos.
Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.

lunes, 11 de marzo de 2019

Con las mujeres No.


En años recientes, la violencia intrafamiliar ha ganado un mayor reconocimiento en el discurso político como problema de salud pública. Sin embargo, por largo tiempo se ha ocultado debido a que se vive como un problema privado, con frecuencia vergonzante, pero al mismo tiempo como parte de la “normalidad” de las relaciones conyugales. El supuesto de partida es que esta visión, según la cual la violencia de pareja es algo difícil de aceptar pero “normal”, es compartida por la mayor parte de los servidores públicos encargados de dar atención al problema. Esto resulta ser un círculo vicioso de ocultamiento-normalización y reproducción de la cultura que da sustento a la violencia que es probablemente, una de las principales razones por las cuales la violencia de pareja no ha sido percibida ni atendida de manera adecuada en los servicios encargados de dar atención.

Dada su particular ubicación, los prestadores de salud son actores clave en el proceso de prevención, detección, atención y seguimiento de los problemas originados en la violencia intrafamiliar. Empero, este sector no ha respondido de manera efectiva, como se informa también en otras partes del mundo. En un estudio entre médicos de primer nivel de atención en Estados Unidos, se encontraron, como barreras para una adecuada atención a la violencia, la identificación cercana con las pacientes, el miedo a ofender, la falta de entrenamiento y la falta de tiempo, que bien aplicarían en nuestro país también. Otros estudios han mostrado que, dado que el personal de salud es producto de la misma tradición cultural, no necesariamente juzga de manera negativa las actitudes que dan soporte al abuso contra la mujer. La actitud de los profesionales de la salud hacia la violencia puede ser potencialmente perjudicial, y esto se ha observado en mujeres que señalan haber sido doblemente victimizadas: por parte del abusador, y también por parte del personal de salud que las responsabiliza del maltrato sufrido. Los factores que contribuyen a generar esta dificultad de percepción y atención de la violencia son de diversa índole y abarcan varios niveles. Entre los primeros, se ubican los factores de tipo personal que se ponen en juego en la interacción entre los agentes involucrados, que en este caso son el personal de los servicios y las usuarias de los mismos. Entre los factores macrosociales, los más prominentes son los aspectos culturales y sociales derivados del sistema de sexo-género dominante y de las representaciones sociales a él vinculadas, se ha llamado la atención sobre el hecho de que los profesionales de salud son, ante todo, personas y que como tales, comparten los mismo valores culturales y a veces viven los mismos niveles de violencia que aquellas pacientes a quienes deben tratar y dar apoyo, y finalmente, los factores de tipo político e institucional relacionados con la manera en que el problema es definido en el espacio público y tratado en el proceso del diseño de programas y políticas.

La investigación acerca de la violencia en contra de la mujer en México es muy reciente. Sus inicios se remontan a principios de la década de los noventa, cuando se realizaron los primeros estudios de prevalencia, sobre todo de violencia de pareja. Pese a que existen más estudios sobre la violencia contra la mujer en la relación de pareja, en México también se han realizado investigaciones que documentan la prevalencia, características e impactos de otras expresiones de la violencia en contra las mujeres, entre las que destacan la violación, el abuso sexual en la infancia y el maltrato infantil. Asimismo, los esfuerzos deben estar dirigidos a transformar elementos que, dentro y fuera de las instituciones de salud, evitan que el problema de la violencia de pareja pueda ser afrontado de forma adecuada. Las estrategias de intervención para involucrar más al sector salud y a otros en este problema deben tener en cuenta a este grupo en particular, que al detentar posiciones de poder desalienta a los prestadores más dispuestos a atender los casos de violencia de manera eficaz. Es decir, para atacar al mismo tiempo tanto la negación de unos como la impotencia de otros frente a la violencia, es clave no sólo intervenir en el imaginario de los cuadros directivos, sino también fomentar el diálogo entre profesionales de distinta formación al interior de las unidades de atención, y crear canales de cooperación intersectorial que alienten y permitan dar cauce a la buena disposición de muchos prestadores, sin dejar de tener una política integral de capacitación y difusión de la normatividad oficial dirigida a todo el personal de salud. Por suerte, los refugios para mujeres maltratadas continuarán, pero con el reforzamiento de la rectoría del Estado, sostuvo el presidente Obrador y que no se iba a dejar sin protección; bien. 

Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.

lunes, 4 de marzo de 2019

Sí es Seguro y Sí es Popular.


Como programa social del primer gobierno de cambio, el Seguro Popular fue aprobado en septiembre de 2004 para formar parte de la Ley General de Salud. Desde el principio fue claro que lejos de cumplir la agenda integral que se aguardaba de la primera administración post-priísta en 71 años, la iniciativa foxista pretendía montar una estrategia emergente de “financiamiento” sobre un sector salud que sobrevivía desde hacia lustros clamando por un ajuste urgente y profundo. Y así ha venido a cambiar de sobre manera, la salud de nuestro país.

Inscrito en un arco de “reformas” que para entonces ya cubría 22 años: de 1982 a 2004, y como ya había acontecido previamente con la descentralización de los ochentas de Guillermo Soberón y luego con la reforma Zedillo al IMSS, el Seguro Popular de Frenk se perfiló inmediatamente como el último eslabón de parches impuestos sobre la realidad sectorial. Un parche más que, como los que lo antecedieron, mostraba las desmesuradas prisas de Fox y Frenk para labrarle una marca propia a un tramo más de ese arco de reformas. La Secretaría de Salud a nivel federal, “compra” servicios a cada uno de los estados, los cuales reciben pagos por captación. Por su parte, los sistemas estatales de salud (SESAS) transfieren estos recursos a sus unidades por servicio prestado o por presupuesto. Esta situación complica un poco la administración, ya que resultó que se había creado una administración paralela, al nivel de las jefaturas estatales para inscripción, seguimiento y administración del Seguro Popular. Todo lo anterior fue en función de la disponibilidad presupuestal de la Federación, por supuesto. Casi al concluir el sexenio calderonista, las “alianzas” preventivas fueron materializadas y completadas en los siguientes términos por el secretario Chertorivski: “El Sistema de Salud tiene que virar de manera enérgica de lo curativo a lo preventivo. El principal problema que debemos combatir es el de las enfermedades crónicas no transmisibles, causantes de dos tercios de las muertes, a pesar de que 80 por ciento era evitable. Ante este panorama es fundamental reforzar la prevención, porque la mayoría de los padecimientos se pueden reducir o evitar con sólo modificar hábitos de vida.” En ese sentido se mostraba la escencia de lo que era el Seguro Popular, es decir, salía mas barato prevenir, que curar.

El presidente López Obrador señaló, durante su campaña que cumpliria el compromiso que hizo, de que la atención médica y los medicamentos van a ser gratuitos, brindándoles a los mexicanos sin posibilidad de atenderse, el derecho a la salud. También señaló en varias ocasiones que el Seguro Popular ya no se llamaría así, “ya que ni es seguro ni es popular”. Sin embargo este programa, no podría desaparecer de la noche a la mañana ya que son 54 millones de mexicanos que reciben atención con respecto a las mil 807 enfermedades registradas en el cuadro básico, más las 65 consideradas como catastróficas. En su discurso ya como presidente, menciona que busca la federalización de los sistemas locales de salud. Hasta hoy el plan es crear un nuevo Sistema de Salud Pública, donde integra a los estados del sureste del país: Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Proyecta que cada seis meses se incorporen ocho estados, hasta terminar en dos años de establecer el nuevo Sistema de Salud Pública. Angélica Ivonne Cisneros Luján, comisionada del Sistema Nacional de Protección Social en Salud (Seguro Popular), quien, en sus primeras apariciones públicas, aseguraba la muerte de este esquema de financiamiento, esperaba la derogación del 77 BIS para principios de Febrero, sin embargo no sucedió y hoy ya habla mencionando otras medidas respecto a tema de Seguro Popular. Porque la corrupción no se acaba aniquilando programas, sino sancionando a los responsables; la salud siempre será un tema sensible. El día 28 de febrero durante una entrevista con Joaquín Lopez Dóriga, Jorge Alcocer, secretario de Salud, mencionó: “El Seguro Popular requiere una reestructuración y no su desaparición”. A veces es mejor corregir una medida, pensada quizá con la mejor de las intenciones, pero que, en la práctica, podría haber tenido consecuencias para diversos grupos vulnerables. Finalmente no desaparece ya que al parecer, sí es seguro y sí es popular.

Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.


lunes, 25 de febrero de 2019

La incapacidad.


La expedición de la incapacidad es una certificación médica que toma en cuenta, además de factores puramente clínicos, la valoración de las condiciones del trabajador y las características y condiciones de su puesto de trabajo.  Esta certificación brinda al trabajador incapacitado, el acceso a subsidios económicos (totales o parciales, según el ramo de aseguramiento) que le permiten el reposo sin pérdida económica, en tanto mejora su condición de salud. Sin embargo, la prescripción de la incapacidad es una actividad ampliamente discutida y entendida dentro de la práctica clínica diaria de los médicos en la seguridad social, a pesar de tener importantes consecuencias en la dinámica de la consulta del médico, para el trabajador, las empresas y la institución.

Dado que los médicos que expiden la incapacidad no siempre están conscientes de la responsabilidad que supone manejar los recursos, siempre limitados (lo sabemos), la mayoría de las instituciones de seguridad social han establecido programas para controlar esta prestación. El objetivo es asegurar que la prescripción sea adecuada, tanto en su indicación como en su duración; se busca garantizar un manejo responsable de este recurso de protección social, para que la prestación sea sostenible a largo plazo. El subsidio por incapacidad para el trabajo es una prestación que se creó en México hace más de 60 años con el Seguro Social en 1943. Esta prestación está garantizada en el seguro de riesgos de trabajo y en el de enfermedades y maternidad. Conviene recordar que el origen del financiamiento para el pago de los subsidios es diferente en cada ramo de aseguramiento. La incapacidad temporal para el trabajo es la situación del paciente que como consecuencia de su enfermedad o accidente, presenta limitaciones funcionales, presumiblemente reversibles, que le impiden ejecutar las tareas propias de su profesión o que el desempeño de tales tareas repercutirá negativamente en la evolución de su patología. La decisión de otorgar una incapacidad temporal para el trabajo corresponde al médico tratante, y tiene la misma consideración que la prescripción de cualquier procedimiento diagnóstico, terapéutico, de rehabilitación o preventivo. Desde el punto de vista legal, durante la incapacidad temporal se encuentra plenamente justificado el ausentismo del trabajador a la empresa. Legalmente se considera incapacidad temporal para el trabajo a la pérdida de facultades o aptitudes físicas o mentales que imposibilitan parcial o totalmente al asegurado para desempeñar su actividad laboral habitual por algún tiempo; es decir, no son solo un “justificante”. Si la asistencia médica se presta por médicos privados, no se les reconoce competencia para expedir los certificados de incapacidad, puesto que no es de su incumbencia.

La duración del periodo de incapacidad varía de acuerdo con las enfermedades; Es importante recordar que el propósito fundamental de la atención médica es restablecer la salud, optimar la capacidad funcional y minimizar el impacto de la lesión o enfermedad en la vida del paciente. La ausencia prolongada de las actividades normales, incluyendo el trabajo remunerado, causa detrimento en el bienestar mental, físico y social. Por lo tanto, entre más pronto el retorno al trabajo, mejor. El manejo correcto de la incapacidad temporal para el trabajo requiere un adecuado diagnóstico de los problemas de salud, conocimiento de la legislación y buena comunicación médico-paciente. El uso de guías de duración de la incapacidad evita que el médico decida solo en función de su experiencia e intuición, y disminuye la incertidumbre en el momento de otorgar una incapacidad o no continuarla. El uso de las guías favorece un mejor posicionamiento ante el trabajador que demanda una incapacidad, y ante la institución que con alguna frecuencia lo hacen el responsable último y único de la incapacidad temporal. Desde 2005, el IMSS adoptó el Medical Disability Advisor, guía creada a partir del consenso de expertos y datos de países de los cinco continentes. Esta guía incluye la clasificación de los diagnósticos de acuerdo con la Clasificación Internacional de Enfermedades y una forma simple de clasificar la carga física de las ocupaciones. Es importante la identificación temprana de los pacientes que tendrán problemas para su retorno al trabajo, para lo cual se recomienda enviar a medicina del trabajo para evaluar un plan de reintegración oportuno. Los médicos tratantes, con la información necesaria y con algunos medios que faciliten su tarea, pueden optimar esta prestación sin crear situaciones injustas. Por lo que esta prestación ha sido básica en el sistema laboral de nuestro país.

Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.


lunes, 18 de febrero de 2019

La promoción a la salud.


La promoción de salud puede interpretarse como un nuevo camino, una estrategia, una filosofía o simplemente una forma diferente de pensar y actuar para alcanzar la salud de los pueblos. Para algunos, es un nuevo enfoque, cualitativamente superior al tradicional de la salud pública, es incluso un nuevo paradigma. Para OMS/OPS es indistintamente “una estrategia” o una “función esencial” de la salud pública. No obstante y a pesar de las diferentes acepciones asumidas, existe consenso en que involucra a gobiernos, organizaciones sociales e individuos, en la construcción social de la salud.

En la medida en que se han sucedido diferentes conferencias mundiales sobre promoción de salud, el tema ha adquirido un espacio cada vez mayor en el ámbito de la salud. Aunque para algunos puede ser aún una interrogante, un nuevo término, o un slogan, muchos reconocen esta actividad como una vía para alcanzar niveles de salud deseables. El concepto de promoción de salud irrumpió con fuerza desde la segunda mitad del pasado siglo en el ámbito académico, en la investigación, los servicios de salud, en diversos sectores sociales, así como en las agendas de gobiernos. Pero, a pesar de ese progreso, muchos profesionales y ejecutores, aun hoy, no comprenden en toda su magnitud su esencia, y desconocen sus principios, metodologías y herramientas. Si se considera que la comunicación es una herramienta importante para los cambios de comportamiento y estos, a su vez, una estrategia para la promoción de salud, deben desterrarse entonces los enfoques reduccionistas, que la conciben como una actividad puntual que reduce a repartir panfletos o hacer spots televisivos. Los problemas de salud acumulados por la población mundial son cada vez más numerosos y diversos, pero algo está claro: hasta el momento, la mejor alternativa para solucionarlos es justamente la promoción y la educación para la salud. Con frecuencia cada vez mayor se reconoce que la promoción es un elemento indispensable para el mejoramiento de la salud. Se trata de un proceso de capacitación de la gente para ejercer un mayor control sobre la salud y aumentarla. Por medio de inversiones y de acciones, la promoción de la salud obra sobre los factores determinantes de la salud y genera beneficios sustanciales a la población, reduce la inequidad, promueve el respeto de los derechos humanos y acumula capital social. La meta final es prolongar la expectativa de salud y reducir las diferencias en ese sentido entre países y grupos.  La promoción de la salud constituye un proceso político y social global que abarca no solamente las acciones dirigidas directamente a fortalecer las habilidades y capacidades de los individuos, sino también las dirigidas a modificar las condiciones sociales, ambientales y económicas, con el fin de mitigar su impacto en la salud pública e individual. Es el proceso que permite a las personas incrementar su control sobre los determinantes de la salud y en consecuencia, mejorarla.

Las investigaciones y los estudios de casos realizados en el mundo prueban que la promoción de salud es efectiva. Las estrategias de promoción de salud pueden crear y modificar los estilos de vida y las condiciones sociales, económicas y ambientales determinantes de la salud. La promoción es un enfoque práctico para lograr mayor equidad y resultados en la gestión salud. La participación es indispensable para hacer sostenible el esfuerzo desplegado la población debe ser el centro de la actividad de promoción y de los procesos de toma de decisiones. El aprendizaje sobre la salud fomenta la participación el acceso a la educación y a la información es esencial para lograr la participación efectiva y la movilización de los individuos y las comunidades. Estas estrategias son elementos básicos de la promoción de salud. Por tanto, en primer lugar, se necesita de un sector salud que comprenda su importancia, la promueva y empodere en todos sus niveles con personal capacitado capaz de multiplicar los recursos humanos y la actividad en todos los sectores. Otro dilema actual es la inconsistencia en la evaluación, que no permite medir la contribución de la promoción de salud en la modificación de los indicadores de salud. Es hora de revisar entonces ciertos aspectos y responder a ciertas interrogantes, como son: ¿se prioriza el trabajo de la promoción de salud?, ¿constituye objeto de preocupación y ocupación de forma sistemática de los equipos de dirección?, ¿saben realmente nuestros profesionales desarrollar la promoción de salud? Veremos en este nuevo plan de salud.

Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.


lunes, 11 de febrero de 2019

Lo que sucede con el amor.


El amor es una fuerte inclinación emocional hacia una persona y en un sentido más amplio hacia un grupo de personas incluso objetos. Es un sentimiento humano universal, ya que tanto hombres como mujeres de distintas épocas, sociedades y niveles socioeconómicos han sido seducidos, perturbados, desconcertados por este poder, dominados por este sentimiento que muchos denominan como mágico, pero ¿Cómo es que sucede?

El amor se ha concebido como un éxtasis vertiginoso que nos brinda momentos de felicidad apasionada, euforia, excitación, risa y satisfacción; implica formas de sentirse aceptado y entendido. Las relaciones amorosas son extremadamente relevantes en la vida cotidiana, y el amor, como un impulso humano esencial, genera respuestas emocionales específicas que motivan a la persona a buscar a una pareja, con el fin de perpetuar la especie. El amor romántico, también llamado amor obsesivo, apasionado, encaprichamiento proviene de nuestros antepasados para centrar atención en una pareja específica, conservando tiempo y energía, por lo que se ha denominado “la más poderosa motivación humana”. Una de las primeras cosas que ocurre cuando nos enamoramos, es que experimentamos un cambio brusco en nuestra conciencia; la persona amada se convierte en algo nuevo, único y sumamente importante. Las personas trabajan por amor, cantan por amor, viven por amor, mueren por amor. ¿Qué es lo que provoca este ferviente sentimiento, este éxtasis tan característico? Por lo general, se comienza un enamoramiento con la etapa de deseo, motivo por el cual algunas personas refieren que “el amor entra por los ojos”. Los hombres con altos niveles de testosterona en circulación tienden a desarrollar una mayor actividad sexual, por lo que la libido masculina tiene su punto más alto entre los veinte años y las mujeres sienten mayor deseo sexual en torno a los días de ovulación cuando los niveles de testosterona aumentan. Los hombres que producen más testosterona son menos propensos a casarse y tienen mayor posibilidad de divorciarse una vez casados, ya que es más probable que abandonen su hogar debido a problemas de las relaciones maritales. La etapa de amor romántico está mediada por la concentración elevada de dopamina, la cual produce euforia, aumento de energía, una gran concentración, así como una motivación inquebrantable y una conducta orientada hacia un objetivo de respuestas emocionales típicas de la etapa de amor romántico. La actividad de la norepinefrina está relacionada con una gran hiperactividad, insomnio, pérdida de apetito, temblor, taquicardia, ansiedad y miedo, las cuales son respuestas físicas típicas de esta etapa. La serotonina es otra sustancia involucrada en la neurobiología del amor romántico. Sabemos que concentraciones disminuidas están implicadas en distintas patologías psiquiátricas, entre ellas el Trastorno Obsesivo Compulsivo.

Se ha documentado que la etapa del amor romántico tiene un periodo cuya máxima duración es de tres años y en donde paulatinamente comienza a presentarse una regulación a la baja de receptores de dopamina, por lo cual disminuye la actividad de dicho neurotransmisor, motivo por el cual disminuye la atención dirigida hacia un objeto específico. Al terminar la etapa de amor romántico, comienza a presentarse otro tipo de amor, el cual se desarrolló para permitir que nuestros antepasados vivieran con su pareja el tiempo suficiente para criar a un hijo durante su infancia. Esta etapa es la llamada de apego, la cual es un tipo de amor apacible, de calma, paz, seguridad y unión, que se siente a menudo hacia una pareja duradera. La etapa de apego está mediada biológicamente por las concentraciones de vasopresina sérica y de oxitocina. Durante el orgasmo, los niveles de vasopresina aumentan de forma espectacular en los hombres y los de la oxitocina se elevan en las mujeres; estas sustancias químicas contribuyen a la sensación de fusión y cercanía, de apego, que se siente posterior a una relación sexual. En conclusión, contamos con sistemas neurales que nos ayudan a preferir determinados estímulos que predicen una probable ventaja en la supervivencia y la adecuación reproductiva, el reto es entender los mecanismos naturales que inciden en las preferencias de pareja para aprovechar la ventaja de nuestra capacidad de crear vínculos afectivos o mejor dicho: amor.


Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.