domingo, 19 de abril de 2020

Quédate en casa


Un grupo de más de 300 expertos se reunieron en febrero en la sede de la OMS en Ginebra para analizar la situación de la epidemia de Covid19 y establecer prioridades de investigación y desarrollo en medicamentos y vacunas; Los integrantes consejeros y científicos de todo el mundo incluyendo el Dr. Tedros Ahanom Ghebreyesus, director general de la OMS, reconocieron que la investigación es parte integral de la respuesta a la epidemia.

En esta reunión se discutieron diversos aspectos: la evolución del virus, su transmisión y diagnóstico; la investigación del origen del virus en la esfera animal y ambiental; las medidas de gestión de la interfaz hombre-animal; estudios epidemiológicos; la caracterización clínica de la enfermedad; la prevención y control de la infección, incluyendo la protección del personal médico; la investigación y desarrollo de tratamientos y vacunas; y la incorporación de las ciencias sociales en la respuesta al brote. Las agencias financiadoras que participaron en la reunión acordaron apoyar la investigación para afrontar esta crisis de salud pública. El plan de preparación y respuesta mundial frente a la epidemia de Covid19 requiere por lo menos de 675 millones de dólares, pues es urgente brindar ayuda a los países más vulnerables; los objetivos de este plan incluyen actividades como limitar la transmisión del virus entre personas; detectar, aislar y atender a los pacientes; transmitir datos sobre los eventos y riesgos; reducir al mínimo las repercusiones sociales y económicas, y limitar la propagación del virus de fuentes animales. Además, el plan considera poner en marcha con rapidez la coordinación y el apoyo operativo a nivel internacional. En nuestro país, ¿a qué nos enfrentaremos con la pandemia? La Secretaría de Salud, en un cálculo realizado, estima alrededor de 250 mil contagiados (suponiendo que la tasa de ataque de la enfermedad sea sólo de 0.2% de los 125 millones de habitantes del país), de los cuales aproximadamente 175 mil enfermos buscarían atención hospitalaria. De esos 175 mil pacientes previstos con COVID19, la autoridad estima que 140 mil personas (80%) tendrían una enfermedad leve; pero el 14% requerirá hospitalización (estamos hablando de 24 mil 564 personas), y un 6% (10 mil) requeriría terapia intensiva. Según datos oficiales sólo hay 3 mil 420 camas en áreas de cuidados intensivos ( mil 553 en las Unidades Médicas de los Servicios Estatales de Salud y  mil 867 en el IMSS). Hoy, para poder atender a los pacientes con COVID19, la Secretaría de Salud requiere 3 mil 469 millones 615 mil pesos para equipo e insumos de diagnóstico, de laboratorio, para la protección personal por paciente, por médico y por día, para higiene de manos y desinfección, para toma de muestra, para ventilación y soporte de vida y para medicamentos. El pico de la enfermedad se espera a finales de abril y principios de mayo, el número de contagiados podría aumentar exponencialmente y rebasar los cálculos de la autoridad si no respetamos las medidas de sana distancia y aislamiento, que sirven para reducir la velocidad con la que se propaga el virus. Hasta ahorita es la única vacuna disponible.

En Sonora, se estima que por cada caso existen cientos de posibles contagiados. El Dr. López Gatell, expuso días atrás que por cada caso positivo había al menos ocho más, sin embargo en Sonora el modelo cambia debido al movimiento fronterizo, a decir de nuestras autoridades y tienen razón, ya que el ejemplo mas claro es San Luis. Habría que ver si en Nogales se cumple la medida de “quédate en casa” o el muestreo es poco. En Sonora, el 77% de los habitantes tiene sobrepeso u obesidad, aproximadamente el 12% y el14% de la población tiene diabetes mellitus, y la proporción de individuos mayores de 60 años que tiene hipertensión arterial es superior al 35%. Contamos con una letalidad (hasta la semana pasada) del 12 por ciento, que es superior a la de la media nacional y mundial, que es de 7.7 y 6.4 por ciento, respectivamente. Huatabampo continua con el tercer lugar de contagios con 14, pero las estimaciones dicen que hay mas de cien casos con cuadros leves o sin síntomas y muy probablemente propagando el virus sin tener conocimiento de ser portadores; por esta razón es indispensable que te quedes en casa. ¡Ayúdanos, y ayúdate!



Dr. César Álvarez Pacheco
cesar_ap@hotmail.com
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.



domingo, 12 de abril de 2020

Con Sansón a las patadas.


Cuando el médico es el paciente, puede evaluar su propia enfermedad con una subjetividad que podría desencadenar resultados erróneos. Es frecuente la transformación de la consulta entre el médico que es paciente y el médico tratante, en un intercambio de opiniones científicas, tipo “juício” clínico, que aún con una interpretación similar puede hacer olvidar que uno está bajo la presión del temor y la incertidumbre de su enfermedad, y el otro, no siempre en condiciones óptimas para desarrollar su actuación. Por tal razón, algo debe estar pasando en el sector salud del país, o en nuestra sociedad, para que miles de médicos, enfermeras y personal administrativo del sector salud, hayan decidido irse a sus y abandonar la primera línea de batalla contra el coronavirus, aun a sabiendas de la falta de personal en clínicas y hospitales.

El tratamiento de las enfermedades que podemos padecer los médicos es, en muchas ocasiones, de respuesta incierta. Algunas veces la culpa es del propio médico, por postergación de la consulta, no percibir sus primeros síntomas, no concederles importancia o, de pronto, por el temor a conocer la verdad, al atribuirle, equivocadamente o no, una gravedad exagerada. El médico se diferencia de otros enfermos por tener la propensión a automedicarse interpretando literalmente a San Lucas: Médico, cúrate a ti mismo (4:23). Sin estar debidamente cuantificados, los médicos presentan una elevada proporción de deserción de tratamientos, y más que cualquier otro enfermo, están expuestos a perder la confianza en quien lo trata. Quedan así despojados de la llamada por W. Osler, “la fe que cura”, al margen de los recursos terapéuticos. ¿Y que pasa cuando los gobiernos ayudan a que suceda? Una serie de contagios masivos entre personal de salud ha sembrado dudas y preocupación en la red del sistema de salud de México. En menos de 24 horas se registraron más de 60 casos positivos de Covid19 en tres hospitales: 42 en Cabo San Lucas (Península de Baja California), 19 en Tlalnepantla (a las afueras de Ciudad de México), tres en Chilpancingo (Guerrero) y seis en Cuernavaca (Morelos). Y también esa misma semana se registró la tercera muerte por un brote en una clínica de la ciudad de Monclova, que se detectó una semana antes y ha dejado casi una treintena de infectados, de acuerdo con los datos oficiales. En Tijuana, las cosas no están mejor. La Secretaría de Salud de Baja California admitió que hay contagios en personal de dos hospitales y que se está evaluando epidemiológicamente la extensión del problema. En uno de los hospitales en Tijuana, enfrentan un brote de Covid19 con al menos 20 médicos contagiados, 8 médicos residentes (en formación) en aislamiento en donde uno de ellos ya dio positivo y cuatro médicos en condiciones graves con ventilación mecánica. En otro de los hospitales son mas de 10 médicos contagiados ya en aislamiento; los dos hospitales están llenos de pacientes con “neumonía atípica” y el tercer piso designado para atención de pacientes afectados ya está lleno y tienen una semana que no hay ni tubos, ni ventiladores disponibles. El precio de los medicamentos en controversia a administrar a este tipo de pacientes se agotó en las instituciones y si el paciente quiere adquirirlo en una farmacia se encuentra con que el precio es 500% mas alto en su precio; el sobre precio de los insumos es abusivo y preocupante que va desde  $ 300 pesos un cubre bocas desechable, hasta $ 95,000 pesos una caja con 30 tabletas de hidroxicloroquina.

De acuerdo con cifras oficiales, las bajas en los hospitales por miedo a contraer el virus representan un 11% del personal de todo el sector salud. Pero, dependiendo el área, hay hospitales que reportan de un 2% hasta un 30% de pérdida de personal por este motivo. De ahí la preocupación y las campañas del gobierno para contratar a médicos y enfermeras para la contingencia. Frente a esto, no resulta necesario preguntarnos, como sociedad y como país, qué está pasando para que médicos y enfermeras hayan decidido irse a sus casas, sus motivos son similares a los de la mayoría de la población principalmente el miedo. En el sur de Sonora la situación es similar a la del resto del país, no existe personal de salud para atender un “brote” de la enfermedad, no existen camas disponibles suficientes y los pacientes graves, por otras causas no dejarán de llegar, los ventiladores son uno o dos por hospital y no todos están capacitados para darles uso, pero eso no saben aún los indígenas y pobladores que continuaron con sus fiestas y costumbres arriesgándose ellos mismos y a la población en general, sin embargo son los primeros en exigir atención a la hora de requerirlo. Por eso a tomar conciencia y a quedarse en casa, por que el personal médico ahorita estamos con: “Sansón a las patadas”.



Dr. César Álvarez Pacheco
cesar_ap@hotmail.com
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.





domingo, 5 de abril de 2020

#LaVocaciónNoMeProtege


¿Qué es lo que lleva a una persona decidir que quiere ser médico?; ¿Qué es lo que le lleva a invertir su vida en dar de forma altruista un tiempo muy preciado que podría regalárselo para él mismo y su entorno?. En el sacrificio de estudiar toda la vida activa y la no activa, (ya que por algo un médico es estudiante toda su vida) hay una consigna que quizá pueda explicar la vocación de ser médico; lo que nos motiva a estudiar la medicina sabiendo la dificultad que entraña: “Estudia hoy como si fueses a vivir eternamente, vive hoy como si fueras a morir mañana”. Y pareciera que esto último, algunos lo han entendido bien.

El entorno en el que está inmerso el sistema de salud ha cambiado considerablemente debido a factores que adquieren cada vez más fuerza y protagonismo en la planificación de las organizaciones y recursos cuyo principal objetivo es mejorar la salud de la población. Sin una reforma de largo alcance, con un sistema fragmentado y con inequidades marcadas en el acceso y la calidad de la atención los hospitales públicos son probablemente una de las instituciones que más se han visto afectadas en su vocación de preservar los principios de la seguridad social. Y esto lo sabe el médico en su practica diaria, sin embargo el médico en formación quizá tenga otra espectativa, cuando somos estudiantes de Medicina el reloj puede correr a favor, en contra o incluso a veces da la sensación de que ni siquiera corre: por ejemplo podemos llegar temprano a una clase y esperar tranquilamente a que comience pero también podemos llegar tarde y no encontrar sitio para sentarnos. Ahora imaginemos que estamos de  guardia en un hospital, día y noche en la puerta de urgencias atendiendo a los pacientes sin prácticamente descanso, pacientes que a veces da la sensación que nunca dejan de llegar. Quizá ahí estaremos en dos de las tres situaciones que planteamos al principio: que el reloj corra en contra o que dé la sensación de que el tiempo no pasa. Se podría argumentar que es una mezcla curiosa, pues nos dedicamos a lo que nos encanta, pero a un ritmo vertiginoso constante y con autoexigencia máxima sin margen de error, pues el título de médico no es otra cosa que esto: una grata y a la vez dura responsabilidad. El servicio social en medicina inicia en México en 1936 y después de 83 años de existencia sus fundamentos y objetivos continúan siendo básicamente los mismos. Después de la Revolución Mexicana, una disputa política e ideológica sobre el papel de la educación en el país entre el gobierno nacional y la Universidad Nacional Autónoma de México, derivó en su creación. Antes de recibir el título de médico, todos los egresados debían pasar una temporada en los servicios rurales de salud para “retribuir a la sociedad la deuda que contraían por haberlos educado”. Con el tiempo el servicio social se convirtió en una fuente de oferta de trabajo médico para zonas rurales cuyos habitantes eran receptores principales de una política de beneficencia (SIC) por parte del Estado. Históricamente, esto ha permitido a las autoridades de salud federales y estatales suplir la fuerza de trabajo profesionalizada que por razones financieras y laborales no podía ser atraída para prestar servicios en zonas rurales, y ¿sabe que? Seguimos igual. Quizá usted no lo sepa, lector; pero enlas comunidades rurales, la SSA no ha podido costear médicos titulados para atender a sus pobladores, por lo que envía a su mano de obra “barata”: Los médicos pasantes, que por cierto, su derechohabiencia es el IMSS.

Las agresiones que sufren los médicos en sus escenarios laborales no son resultado únicamente de la interacción de actos inseguros y condiciones peligrosas que se presentan, sino que detrás de estas causas existen otras causas, como la falta de equipos de protección personal y colectiva, falta de personal de seguridad física y psicológicamente apto para manejar una situación violenta y causas raíz; desconocimiento de nociones en salud en el trabajo y seguridad e higiene ocupacional, ausencia de programas de seguridad contra las agresiones, inexistencia de actividades dirigidas a la detección, evaluación y seguimientos de este tipo de hechos, etc. y que favorecen la presencia y persistencia de las agresiones hacia los médicos. Hoy los invitan justificando su “vocación” para hacer frente a una pandemia que no hemos comprendido en su totalidad, pero hemos visto su devastación. En un comentario del Dr. Bin Cao, en una revista médica predice que el 25% de los médicos morirán en la lucha contra el Covid. Y no queremos aumentar el porcentaje con nuevos “niños heroes”; la estrategia #LaVocaciónNoMeProtege es válida y comprensible, hay tiempo para recapacitar.


Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.




lunes, 30 de marzo de 2020

Estaríamos mejor con…


El cumplimiento de la calidad y la seguridad del paciente y de los establecimientos de atención médica, requiere de implementación adecuada de criterios, estándares y lineamientos normativos, los cuales han sido claramente propuestos por instancias como el Consejo de Salubridad General, para tal efecto se ha considerado el fortalecimiento de los estándares del máximo órgano normativo de nuestro país en materia de certificación de establecimientos de atención médica. ¿Son seguros nuestros hospitales? ¿Alcanzarán para contener la pandemia?

La aplicación de aspectos normativos para la calidad y seguridad del paciente de establecimientos de atención médica se encuentran directamente relacionados con la implementación de un modelo efectivo de educación continua para el personal que labora o que rota en las diferentes instituciones o establecimientos responsables de atención médica. Bill Gates mencionó, durante una coferencia en Vancouver, en 2015: “No estamos listos para la próxima epidemia”; Tenía razón. Gates advirtió que si algo pudiera llegar a matar a más de 10 millones de personas en el mundo, en las próximas décadas, no sería una guerra: “Es más probable que sea a causa de un virus altamente infeccioso. No misiles, sino microbios”. Hoy, la pandemia del coronavirus con sus mas de 500 mil contagios y sus 20 mil muertos en el mundo demuestra que ninguna nación está preparada, que ningún gobierno invirtió en su sistema de salud, en capacitación epidemiológica, en ciencia, tecnología, ni en equipos. El personal de salud es uno de los grupos más vulnerables en el contexto de esta pandemia. En España, una décima parte de los médicos y enfermeros se han infectado con el virus, dijo esta semana el  director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Salud. En China, país de origen de la pandemia, donde al menos 13 médicos han fallecido, entre ellos Li Wenliang, el oftalmólogo de Wuhan que es considerado el primero en advertir al público sobre la epidemia por coronavirus. En Italia, 2 mil 629 trabajadores de la salud han sido puestos fuera de combate luego de contraer el COVID-19, de acuerdo con un informe del Gruppo Italiano per la Medicina Basata sulle Evidenze, publicado la semana pasada. En muchas partes del mundo, muchas de las personas que atienden a los pacientes de coronavirus trabajan sin el equipo adecuado. En México, donde el problema ya comienza a ser evidente, personal de hospitales públicos se ha manifestado en las calles para demandar que se les entreguen insumos para laborar con seguridad. Al termino de esta columna, son tres los médicos infectados en nuestro país, trabajadores del IMSS. Según han denunciado, en muchos de ellos se carece de lo más elemental. El recién creado INSABI no termina de nacer, y sus reglas de operación parece no tener pies ni cabeza, mucho menos un presupuesto que fluya hacia los estados en donde pretende “colonizar” el sistema de salud en cada uno de ellos. A falta de ello, la acción anticipada al Gobierno federal de algunos gobernadores ha mantenido a raya la pandemia y ha podido “controlar” a su población para evitar contagios masivos.

A diferencia de lo que pasó hace 11 años, cuando México fue el origen de la pandemia por la influenza AH1N1, en esta ocasión la Guardia Nacional, no sólo tendrán a su cargo temas delicados de seguridad durante el tiempo que se pida que la gente permanezca en sus casas, sino que también tendrán un papel protagónico en el tema sanitario, en coordinación con la secretaría de Salud. Los soldados y marinos serán los encargados de armar la logística para llevar a cabo la distribución y el resguardo de los almacenes con medicinas y equipo para atender la emergencia en cada región, conforme se vaya ocupando. Pero también participarán en la movilización de médicos y ambulancias por aire, mar y tierra. El Ejército y la Marina también abrirán sus unidades médicas para atender a población civil que resulte afectada por el coronavirus. En el sur de Sonora, ya se coordinaron con instancias federales como el IMSS e ISSSTE; En lo local, ISSSTESON realizó una compra extraordinaria de material de protección para el personal que hará frente a la enfermedad, y Secretaría de salud, seguramente piensa que: Estaríamos mejor, con….Seguro Popular.



Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.


domingo, 22 de marzo de 2020

¿Y si las camas no alcanzan?


Entre los recursos materiales con los que cuenta todo hospital destaca la cama, por la importancia que o que tiene su disponibilidad para la prestación del servicio médico. Y mire que nos harán falta, si la pandemia nos alcanza. Mientras el Ejecutivo, sostiene que el país todavía está en una fase inicial de la pandemia y evita tomar medidas drásticas que afecten a la economía, muchos Gobiernos estatales se están adelantando con acciones dispares tomando precauciones necesarias por que ellos saben, que las camas de sus hospitales no alcanzarán, si usted no se queda en casa.

Con el tiempo, la cama en los hospitales se ha convertido en el eje de cualquier sistema hospitalario, independientemente del origen de su financiamiento, organización y función en la respuesta social a la enfermedad. Entretanto, a su diseño se han incorporado cambios que están ligados al desarrollo cienfico-médico, tecnológico e industrial. Su actual importancia no se limita al ejercicio del acto médico; también ha sido movo de interés y objeto de estudio de otras disciplinas como la salud pública, epidemiología, enfermería, estadísca, economía, administración, arquitectura, ingeniería y ergonomía, que han contribuido en su concepto, definición y desarrollo. En 1963, la Organización Mundial de la Salud planteó una definición de “trabajo” que incorpora el tiempo como variable cuantitativa en los siguientes términos: “cama de hospital” es aquella que se mantiene para uso continuo (24 horas) de los pacientes. El mismo organismo incrementó la precisión de la definición con inclusión de la variable “lugar”, y en 1998 la presentó como “aquella que es mantenida y atendida regularmente para servir empo completo a pacientes internados, situados en una parte del hospital, recibiendo atención médica continua”. Los recursos hospitalarios, normalmente se miden por las camas de hospitalización disponibles. A partir de ellas se cuantifican los egresos hospitalarios, y la medición de sus rendimientos se hace relacionando el número de camas ocupadas con el número de camas disponibles. Estamos ante un escenario similar al del 2009 con la Influenza, en donde la capacidad hospitalaria, sobre todo en Unidad de Cuidados Intensivos, estaba totalmente rebasada. Hoy día los hospitales funcionan con lo minimo indispensable, debido al desabasto y algunos de ellos con “menos” de lo que se puede operar cotidianamente, imagíne usted en caso de que estén abarrotados por pacientes que requieren atención. Vivir un escenario como España o Italia sería gravisimo para nuestro país y su Sistema de Salud Pública. Entre otros daños colaterales que sobrevienen a la pandemia destacan dentro de éstos ciertos alimentos y medicamentos. Muchas otras industrias que requieren de contacto humano cercano, como las escuelas, los cines y los restaurantes, y que también se verán afectados. ¿Y qué decir de los efectos en la productividad laboral provocados por el daño a la salud de los trabajadores? Desafortunadamente no contamos con la infraestructura, los recursos humanos, la tecnología y las habilidades organizativas suficientes y necesarios para hacer frente a este tipo de retos. Requerimos, no cabe duda, de mayor inversión en sistemas de vigilancia y control epidemiológico; más investigación en infecciones virales; mayor inversión en nuevos medicamentos y vacunas que nos permitan prevenir y tratar enfermedades, y mayores y mejores mecanismos de colaboración internacional en materia de prevención y control de epidemias.

En una reunión de trabajo, los gobernadores de Nuevo León, Jaime Rodríguez; de Coahuila, Miguel Riquelme; y de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, acordaron un plan para hacer frente a la contingencia del COVID-19. En dicha reunión acordaron homologar acciones en materia sanitaria, y establecer un fondo financiero cuya aprobación pedirán a sus respectivos congresos con el fin de aplicarlo en la adquisición de equipo, insumos o contratación de personal, las acciones que tomarán los tres estados se relacionan con los temas de migrantes, sistema penitenciario y para conocer las capacidades y reacción del sector salud de la región. Unificaron criterios formando un “bloque” anticipándose a la enfermedad por la salud de sus ciudadanos, ellos pagan el precio “económico” que tendrán sus entidades, con tal de que su sistema de salud no colapse. Es importante reconocer que los gobiernos y las sociedades, en colaboración con los medios de comunicación, deben discutir de manera abierta y franca la necesidad de atender de manera racional y responsable sin duda, estas contingencias, que muy probablemente, habrán de repetirse, de tal manera que en las respuestas nacionales e internacionales prevalezcan y no las posturas egoístas y contraproducentes, sino la calma, y el sentido y bien comunes. ¿Acciones? ¡Si! Y ya.
Dr. César Álvarez Pacheco
cesar_ap@hotmail.com
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.












martes, 17 de marzo de 2020

¿Aprendimos algo?


México fue el primer país que notificó a la Organización Mundial de la Salud un brote que habría de convertirse en pandemia, que fue la primera del siglo XXI causada por el virus A(H1N1) durante el 2009. Antes de este evento, México contaba con un plan de preparación nacional que incluía vacunación estacional, reservas de equipo para protección personal y fármacos antivirales, así como estrategias de comunicación. Durante la epidemia se fortaleció la red nacional de laboratorios de salud pública, así como las capacidades de crecimiento de las unidades de terapia intensiva y el sistema de distribución de medicamentos antivirales. Se condujo una comunicación de riesgos para que la población tuviera apego con las medidas implementadas, tales como el distanciamiento social. Es 2020, ¿Aprendimos algo?

Al mes de diagnosticarse el primer caso, la Secretaría de Salud, a través del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, lanzó una alerta epidemiológica luego de realizarse un recorrido por 23 hospitales públicos y privados de la Ciudad de México y tener identificados 120 casos ingresados por cuadros neumónicos graves y cinco personas fallecidas por esa causa. El inicio de la epidemia por el virus de la influenza H1N1 en México fue accidentado y difícil. El instituto de vigilancia epidemiológica trabajaba prácticamente sin recursos y técnicamente desactualizado, en donde la vigilancia de enfermedades, es su actividad principal. El Laboratorio Nacional de Referencia tiene un papel indiscutible; sin embargo, la falta de infraestructura y equipos necesarios para procesar las numerosas muestras biológicas obligaron al gobierno federal a solicitar ayuda de organismos internacionales, como la ONU y la OMS. Las repercusiones inmediatas de la epidemia se notaron principalmente en el sector económico, a través de la Secretaría de Turismo, que reportó disminución de 35% en el transporte terrestre nacional y mayor a 50% en la Ciudad de México, en donde la cancelación de corridas de autobús, vuelos nacionales e internacionales, así como la clausura de puertos marítimos de destinos vacacionales nacionales e internacionales fueron comunes. De manera recíproca, varios países del mundo cancelaron sus viajes a nuestro país, restringieron o cancelaron los vuelos procedentes de México y sometieron a revisiones médicas muy meticulosas a los viajeros mexicanos. La caída en los niveles de ocupación hotelera nacional fue de 62%. La pandemia se extendió primeramente en Norteamérica, Europa Occidental, Centro y Sudamérica, países con los que México mantiene intercambio humano y comercial extenso y continuado, por lo que, para mayo de 2009, la OMS reconoció 4,379 contagiados en 29 países, con 49 defunciones. En México, la industria turística ocupa el cuarto lugar como generador de divisas, por lo que el efecto más inmediato en la economía de nuestro país fue la afectación del sector turístico, que reportó un estimado de 10 millones de dólares en pérdidas en el primer mes de haberse declarado la emergencia epidemiológica. Asimismo, la alerta sanitaria provocó compras de pánico en todo el país, lo que provocó el incremento en los precios de la canasta básica con disminución importante del producto interno bruto nunca vista en los últimos 15 años.

En el Sector Salud, el entonces director del Instituto Mexicano del Seguro Social aseguró que la epidemia generó gastos adicionales por 600 millones de pesos y que la adquisición de antivirales costó 434 millones, además de los materiales necesarios para protección del personal y atención de los enfermos graves, y por pagos de horas extra al personal se gastaron 68 millones. Además, el IMSS dejó de recaudar 800 millones de pesos y 213 mil trabajadores que fueron dados de baja dejaron de pagar cuotas. En el aspecto social y educativo, la epidemia provocó una toma de conciencia jamás vista en nuestro país respecto a una enfermedad infectocontagiosa. Para mayo de 2009, la Secretaría de Salud recomendó que se limpiaran y desinfectaran todas las escuelas del país, también se aplicó un cuestionario y filtro sanitario que obliga al lavado de manos. La Gaceta Oficial del Distrito Federal publicó los requisitos sanitarios mínimos para restaurantes y establecimientos públicos, en donde se señalaba el uso obligatorio de cubrebocas para meseros y empleados; mientras que en los actos públicos se recomendó guardar una distancia de 2.2 metros, entre cada asistente y evitar el saludo de beso o de mano. Se aplicaron medidas de distanciamiento social de manera temprana. Eso fue durante el 2009, sí; con Calderón. ¿Aprendimos algo?


Dr. César Álvarez Pacheco
cesar_ap@hotmail.com
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.








domingo, 8 de marzo de 2020

El vapeo


El rápido crecimiento del mercado y la popularidad que han alcanzado a nivel global los cigarros electrónicos, y los sistemas electrónicos de administración de nicotina, popularmente conocido como: Vapeo, son motivo de preocupación para la Organización Mundial de la Salud y la comunidad de salud pública internacional, quienes visualizan esta innovación tecnológica como una amenaza a los logros alcanzados con la implementación del Convenio Marco de la OMS para el Control de Tabaco además de ser un riesgo potencial para la salud de los grupos más vulnerables: niños, adolescentes y mujeres en edad reproductiva.

Los nuevos productos de tabaco han incursionado en el mercado con el discurso de reducción del daño y minimización del riesgo, con campanas que recuerdan el posicionamiento de los cigarros combustibles durante el siglo pasado. Actualmente, el objetivo de las compañías tabacaleras transnacionales es la apertura de nuevos mercados y la captura de las nuevas generaciones de consumidores a través de la implementación de marcos regulatorios a la medida, sin las restricciones de las leyes de control de tabaco existentes y, peor aún, desconociendo los tratados internacionales firmados por diferentes países, entre ellos México. El Departamento de Investigación sobre Tabaco del Instituto Nacional de Salud Pública, comprometido con la generación del conocimiento científico para diseñar y evaluar políticas públicas de salud en nuestro país, presenta un documento de posición sobre los nuevos productos de tabaco, con el fin de orientar la toma de decisiones de los legisladores, instituciones gubernamentales y organizaciones civiles que buscan la salud y el bienestar de todos los mexicanos. A grandes rasgos el gobierno prohíbe su importación; y es una medida correcta. Los “E Cig” o cigarros electrónicos  calientan una solución (e-liquid) y producen un aerosol que frecuentemente contiene partículas ultrafinas, saborizantes disueltos en propilenglicol y glicerina, y tóxicos reconocidos, como el diacetil y la pentanodiona que causan serios daños al sistema respiratorio. Varios estudios han encontrado en estos productos niveles importantes de metales como el cadmio, níquel, cobre, estaño, plomo, plata y aluminio; compuestos carbonílicos como formaldehído, acetaldehído y acroleína; además de compuestos orgánicos volátiles y otros químicos cancerígenos. La presencia de cualquiera de estos tóxicos en los nuevos productos de tabaco toma relevancia en salud pública cuando se considera la prevalencia elevada de uso de estos dispositivos entre los adolescentes que nunca han consumido los cigarros convencionales. La nicotina es una sustancia altamente adictiva. Si los adolescentes la consumen antes de los 25 años, puede causarles adicción y alterar el desarrollo de su sistema nervioso y respiratorio. Además, es causa de aborto y parto pretérmino en las mujeres embarazadas y, puede causar trastornos auditivos y alterar el desarrollo fetal. La exposición postnatal puede causar muerte súbita del lactante. Y en ocasiones vemos que pareciera no importar a los jovenes.

En México, como en varios países de la región de las Américas, la venta de los cigarros electrónicos se encuentra prohibida; sin embargo, la más reciente Encuesta Nacional de Consumo de Tabaco, Alcohol y Drogas reportó que más de 5 millones de mexicanos de entre 12 y 65 años han probado el vapeo y que 975 000 ya son usuarios actuales. Las legislaciones y regulaciones de todos los productos de tabaco, incluyendo los cigarros inteligentes, deben presentarse considerando toda la evidencia científica disponible. Ésta debe ser concluyente e independiente, es decir, sin la participación o intervención de los fabricantes o instituciones que tienen un conflicto de interés; estamos de acuerdo que no se puede ser juez y parte, en Estados Unidos lo entienden, aquí en nuestro país pues es complicado, usted me entiende, lector. México debe avanzar en la generación de evidencia científica, desde la ciencia básica hasta la poblacional y desde la interdisciplinariedad local hasta la global, de tal manera que se pueda avanzar en la legislación y la regulación sanitaria de los nuevos productos de tabaco y comprender que no, no son mas sanos que un cigarro convencional combustible.


Dr. César Álvarez Pacheco
cesar_ap@hotmail.com
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.