domingo, 15 de septiembre de 2024

¿Qué decir y que no decir?

 


Muchas veces el dialogo al estar dentro de un hospital no es sencillo, no a todos nos enseñan que decir en diferentes circunstancias y más aún a sabiendas de que el vocabulario de un médico puede llegar a ser, para un paciente, bastante complejo. ¿Qué decir o qué no decir? Veamos.

 

Un estudio recientemente de la revista Clínica Mayo, dentro de las perspectivas y controversias mencionan; el “Qué no decir, en pacientes con enfermedades graves”. El articulo (al igual que la lógica) habla de que el diálogo debe ser sincero y sensible. Hoy se ha vuelto un desafío el dialogo médico paciente en unidades como la terapia intensiva, donde las emociones están a punto de ebullición por la complejidad de la situación en esa area; en esos lugares se ven casos como insuficiencia cardiaca avanzada, cáncer terminal o enfermedad pulmonar terminal, y lo ideal  es ofrecer un dialogo con una expectativa realista. Existen palabras o frases que no solo carecen de beneficio sino que también pueden causar daño emocional y acentuar las diferencias. El modelo REDE (Relación: Establecimiento, Desarrollo y Compromiso) de la Clínica Cleveland enfatiza la naturaleza inherentemente relacional de la atención médica y el beneficio terapéutico recíproco. Las conversaciones C.L.E.A.R. (Connect, Listen, Empathize, Align and Respect) de Henry Ford Health en Detroit, Michigan, se basan en actores improvisadores y juegos de roles para facilitar el aprendizaje experiencial de conversaciones difíciles. Ambos modelos son bien aceptados para tratar de comunicar mejor situaciones complejas. Idealmente, la comunicación con pacientes gravemente enfermos incorpora elementos de la orientación relacional médico paciente. Estos modelos utilizan tácticas, como preguntar-contar-preguntar, en las que un médico hace una pregunta de referencia para evaluar la comprensión, por ejemplo: “¿Qué le han dicho otros médicos hasta ahora sobre su insuficiencia cardíaca?”, luego le da al paciente información sobre el pronóstico y el tratamiento, y luego sigue con una “segunda pregunta”; “¿Qué preguntas tiene sobre lo que he compartido?”; “¿Cómo le explicaría esto a su familia?”. Estos simples ejemplos basados en los modelos, facilitan por mucho la comprensión de la situación para las y los pacientes. La comunicación sobre enfermedades graves en una era de terapias altamente avanzadas pone a prueba incluso los mejores modelos y tácticas, incluso cuando los médicos tienen tiempo adecuado para solicitar los valores y objetivos del paciente y para deliberar durante el período de toma de decisiones. El verbo “necesitar” también es una palabra que nunca se usa en contextos particulares. Cuando un médico dice, por ejemplo, “Su madre necesita ser intubada” o “Ella necesita un trasplante”, la declaración efectivamente cierra la deliberación sobre las prioridades de un paciente. En cambio, pedir permiso para considerar lo que es posible puede redistribuir la decisión en tales situaciones. Por ejemplo, reemplazar: “Ella necesita un trasplante” por “Su corazón está empeorando. ¿Podemos hablar sobre lo que eso significa y qué hacer a continuación?” indica apertura a la toma de decisiones compartida, en lugar de emitir una decisión unilateral. Una comunicación más reflexiva e intencional redistribuye el poder hacia el paciente. En otro estudio específico sobre el tratamiento del cáncer, se les pidió a los médicos que indicaran palabras o frases que nunca utilizarían con un paciente. Muchas de sus respuestas ilustran la dinámica de poder existente en la prestación de servicios de salud. “No nos preocupemos por eso ahora” no es solo una respuesta no válida a la preocupación legítima de un paciente, sino que es despectiva. “Tienes suerte de que sólo sea la etapa 2” es presuntuosa, y supone que el paciente debería sentirse agradecido, sin permitir que el paciente sienta ansiedad y miedo por tener cáncer.

 

Los médicos-educadores pueden llamar la atención sobre esas palabras que no se deben usar de múltiples maneras. La integración de debates en cursos establecidos sobre cómo llevar a cabo conversaciones clínicas difíciles puede mejorar la conciencia y la razón para abandonar esas palabras y frases. De hecho, cualquier grupo médico, consultorio o sistema de salud podría incorporar dichas discusiones en foros de desarrollo profesional, como una oportunidad para los médicos clínicos pueden identificar palabras que han usado con los pacientes y que deberían reemplazarse porque hacen daño. Presentarles a los médicos clínicos el concepto de palabras que nunca se deben usar y luego invitarlos a proponer sus propias palabras que nunca se deben eliminar es un posible punto de partida. Observar lo que en ocasiones no parece tener importancia es a veces muy valioso para alguien más, ser empático con nuestros pacientes y mejorar la comunicación es tan importante que definitivamente es parte de su tratamiento.

Dr. César Álvarez Pacheco

cesar_ap@hotmail.com

@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora

 

domingo, 8 de septiembre de 2024

Medicina estética ¿Amigos o enemigos?

 


Hoy en estos tiempos de redes sociales y apariencias, se ha puesto de moda el darse una “retocada” cuando la persona así lo decide; desde lipos, rinoplastias, lipoescultura, transferencia, etc. Pero ¿Qué pasa cuando van más allá? ¿Qué pasa si la persona con la que acudes, no es un profesional? Veamos.

 

La Medicina estética, que es una sub especialidad de la especialidad de dermatología, se ocupa principalmente de las preocupaciones de belleza y apariencia de un individuo. Ha evolucionado a lo largo del tiempo y ha sido motivo por el cual médicos eligen esta sub especialidad en donde cada congreso luce abarrotado, incluso por médicos que aún no son especialistas. Hoy los médicos sin especialidad, acuden también a congresos o diplomados para realizar una práctica que en ocasiones se exceden de los límites, es decir, no significa que no puedan acudir pero tampoco deben rebasar sus límites. El auge por el glamour, la presión social y los altos ingresos nos han orillado a creer que puede ser algo inocuo o incluso sin consecuencias, pero no es así. El exceder el límite profesional es invadir el derecho del paciente. El arte y la ciencia de la medicina estética, que exige un alto nivel de adquisición de habilidades, formación y conocimientos cientificos. Una belleza mejorada y la voluntad de ser adorado por todos ha sido el deseo de los humanos a lo largo del tiempo a través de la evolución. La medicina estética se ocupa de este aspecto psicosocial del ser humano que incorpora procedimientos o cirugías que se realizan para alterar la estructura, el color, la textura o la apariencia del cuerpo de una persona. Se presenta a menudo como un campo desafiante de la medicina, donde puede ser difícil cumplir con las expectativas indebidas de los pacientes con las complicaciones contraintuitivas asociadas, y separadas solo por una delgada línea ¿puedo tener complicaciones o resultados inesperados? ¡Claro!. Más a menudo, los clientes estéticos que buscan un rostro y un cuerpo perfectos e ideales se convierten en víctimas de afirmaciones tentadoras e inadvertidas que carecen de base científica, personas que incluso no tienen un título profesional, realizando procedimientos para los cuales no se está calificado. La medicina estética no solo se limita a mejorar la belleza, la textura o la apariencia, sino también a la terapéutica en casos de trastornos pigmentarios, acné vulgar con cicatrices en la cara y pérdida de cabello en individuos jóvenes que pueden tener consecuencias físicas, emocionales y psicológicas. Las implicaciones psicológicas son más evidentes debido al estigma social percibido en áreas con bajos estándares de atención médica social. Estas entidades visibles y clínicamente evidentes pueden afectar la calidad de vida y la salud mental de los pacientes. Con todo esto, la tendencia generalizada cambia con la evolución de las industrias estéticas y las clínicas han tenido un desenfrenado crecimiento a nivel mundial. Los procedimientos comunes que realizan otros profesionales incluyen el bótox y los rellenos realizados por esteticistas, el trasplante de cabello realizado por técnicos, el peeling químico realizado por esteticistas, la reparación del lóbulo de la oreja realizada con pegamento en joyerías, incluso también las cirugías de piel y los láseres realizados en salones de belleza. Este escenario es más evidente en los países de ingresos bajos y medios donde los estándares de salud social son bajos y las regulaciones y leyes que los respetan son deficientes. Como decimos en México: Zapatero a tus zapatos, ¿no?

 

La medicina es una profesión que si bien nos lleva a estar en constante aprendizaje, no significa que podamos realizar o estar aptos para algún procedimiento; se necesita estar además de calificado, certificado para ello, es decir ¿Cuáles son mis credenciales? ¿Quién me avala que se realizar el procedimiento? ¿Se resolver las complicaciones? Son muchas las preguntas que pueden surgir, sin embargo las dudas más legítimas, sin duda, es la del paciente; la de usted.

Dr. César Álvarez Pacheco

cesar_ap@hotmail.com

@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 1 de septiembre de 2024

La fecha de caducidad.

 


En muchos hogares tenemos la costumbre de tener algún medicamento “por si acaso”, nunca falta algún dolor, una molestia por una indigestión o bien, padecimientos crónicos que hacen que tengamos los medicamentos almacenados por algún tiempo. ¿Qué hacer con los caducados? ¿Sirven? Imagínese si esto sucede en un hospital; ¿Los tiran? Veamos.

 

La fecha de caducidad de un medicamento se basa en la estabilidad del fármaco en su envase o recipiente original, no abierto ni manipulado. La fecha no implica que el fármaco sea inestable más allá de la fecha de caducidad del envase; el significado real de la fecha de caducidad es que, en base a estudios reales o extrapolaciones de estudios de degradación, el medicamento en su envase original será estable hasta la fecha indicada. Debemos tener en cuenta que cuando se alcanza la fecha de caducidad, pueden resultar afectadas las propiedades del medicamento, ya sean estas químicas, físicas, terapéuticas, toxicológicas o microbiológicas. Aunque la mayoría de los estudios afirman que consumir un medicamento que ha caducado hace pocos meses no conlleva un peligro real para nuestra salud, lo más aconsejable es deshacernos de dicho fármaco para evitar posibles efectos adversos. El indicador tradicional de que un medicamento ha alcanzado la vida útil ha sido la cantidad de fármaco en el producto y se refiere al tiempo en el cual este consigue el 90% de lo indicado en la etiqueta; cuando el medicamento contiene más de un fármaco, se considera como fecha de caducidad el tiempo que tarda el primero de ellos en alcanzar esta cantidad. Sin embargo, a fin de garantizar la calidad, la seguridad y la eficacia de los medicamentos se requiere que se consideren más criterios, los cuales se conocen como especificaciones de estabilidad y comprenden, además de las cantidades de fármacos en el producto. La estabilidad de un medicamento depende, entre otros factores, de su forma farmacéutica. Por ejemplo, las formas farmacéuticas líquidas, tales como las soluciones, suspensiones o jarabes, no son tan estables como las formas sólidas. En estas últimas debemos fijarnos si hay algún cambio en el color o aspecto físico: aunque suele ser un signo de la degradación del excipiente y no del principio activo, debemos desechar ese fármaco como precaución. Lo mismo ocurriría en el caso de que notáramos cualquier grado de turbiedad, cambios de color o aspecto en una solución inyectable. No obstante, uno de los factores que más afecta a la conservación de un medicamento es la temperatura. Es por ello que siempre se aconseja almacenarlos en lugares frescos y secos y asegurarse de que no sufren cambios bruscos de temperatura. Los estudios de estabilidad se realizan con base en guías estandarizadas. La norma oficial mexicana (NOM-073-SSA1-2015, Estabilidad de fármacos y medicamentos, así como de remedios herbolarios, Diario Oficial de la Federación, 7 de junio de 2016) está basada en guías internacionales, principalmente las de la OMS y del Consejo Internacional de Armonización (International Council of Harmonization, ICH). Las guías y la NOM establecen condiciones de almacenamiento y tiempos de análisis para cada tipo de medicamento, así como criterios de aceptación para demostrar, con evidencia científica, un periodo de vida útil.

 

En México, para indicar el tiempo de vida útil en la etiqueta de un medicamento, debe contarse con la aprobación de la Comisión Federal para la Prevención contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS). De manera general, los periodos de vida útil son de 24 meses; sin embargo, dependiendo del tipo de medicamento, pueden ser menores. Los periodos de vida útil más cortos tienden a ser los de medicamentos de origen biológico (por ejemplo, vacunas, biotecnológicos o probióticos), algunos de los cuales requieren refrigeración, congelación o ultracongelación. De acuerdo con la NOM, los estudios de estabilidad se realizan en el mismo empaque (sistema contenedor-cierre) que se utiliza para su almacenamiento y distribución. Las etiquetas deben indicar las condiciones de almacenamiento de los medicamentos y se realizan principalmente tres estudios: Estabilidad de anaquel, estabilidad de uso, y fotosensibilidad. En EU, existe el Programa de Extensión de Vida de Anaquel (Shelf-Life Extension Program, SLEP) que surgió como un acuerdo intrainstitucional entre el Departamento de Defensa y la FDA para extender la vida útil de medicamentos a punto de caducar. Finalmente, hay que destacar que la recomendación de uso de un medicamento debe basarse en la seguridad del paciente, lo cual se logra combinando la evidencia científica disponible del producto y el principio primum non nocere.

Dr. César Álvarez Pacheco

cesar_ap@hotmail.com

@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora

 

domingo, 25 de agosto de 2024

Back to the future

 


Pocas veces uno se apasiona tanto como con la lectura. Y es que la lectura más que aumentar el acervo cultural, es aprendizaje constante, entretenimiento y por qué no, hasta un tiempo de relax. Recientemente leyendo una revista médica me encontré con un interesantísimo artículo, en donde me llamo la atención el titulo por los que fuimos hechos con base en la cultura pop; “Back to the future”.

 

Una publicación en la revista European Journal of Internal Medicine, de Julio 2024, habla de la medicina interna en el siglo 21 tomando en cuenta varios puntos y situaciones. El primero de ellos menciona algo inequívoco: Los tiempos están cambiando. Definitivamente los nuevos tiempos  tecnológicos y económicos marcan el rumbo no solo de la medicina interna sino de la vida misma, el comportamiento demográfico y el envejecimiento de la población así como los hábitos poco saludables tan normalizados hoy en día que pensamos que comer una ensalada es estar “a dieta”; todo ello propicia a que las enfermedades no transmisibles tengan un alza considerable ya de por si costosísimas y complejas, como las enfermedades cardiovasculares, pulmonares, metabólicas y las relacionadas a la obesidad. Se habla también del origen de la medicina interna como especialidad, ya que fue la primera especialidad clínica basada en la ciencia y además estableció los tres pilares fundamentales de la medicina moderna: la práctica clínica, la investigación y la educación médica. Una especialidad “generalista” en donde actualmente convive con muchas sub especialidades ya que se ha fragmentado, complican aún más la atención al paciente en donde es tratado por muchos médicos pero olvidan la visión holística como un todo que precisamente ve una especialidad como la medicina interna con un propósito de: La medicina centrada en el paciente. Actualmente los pacientes con múltiples enfermedades a veces buscan muchos subespecialistas, que frecuentemente conlleva a un exceso de consultas, hospitalizaciones innecesarias y altos costos. La estructura del hospital del futuro debe adaptarse al nuevo paradigma sanitario de los pacientes mayores con morbimortalidad. Esto requerirá una redistribución de los recursos hospitalarios, redimensionar los grandes hospitales de alta tecnología y redistribuir la atención a hospitales de cuidados intermedios así como instalaciones de larga estancia y servicios de atención domiciliaria. Los hospitales del futuro deben estar completamente integrados en toda la red asistencial (domicilio, instalaciones de larga estancia, atención primaria) para asegurar la continuidad de la atención. El conocimiento médico crece exponencialmente, 40% de este será obsoleto en los siguientes 5 años. Este fenómeno está dando pie a "híper-especialistas", sin embargo, no hay que olvidar la integración de un "todo" en la práctica, más que una competencia, la medicina interna, debería hacer simbiosis con las diferentes subespecialidades. En muchos países es de índole hospitalaria sin embargo en otros también se desarrollan en primer nivel de atención.

 

Un análisis FODA (Fortalezas, Debilidades, Oportunidades y Amenazas) de la medicina interna menciona que las fortalezas incluyen su visión holística y la versatilidad, que hace que los internistas puedan liderar la atención de pacientes mayores con múltiples afecciones crónicas. En cuanto a las oportunidades, pueden ayudar a garantizar la sostenibilidad financiera de los sistemas de atención médica al evitar la fragmentación de la atención y las prácticas médicas de bajo valor. La ​​principal debilidad de la medicina interna es la falta de una identidad común. En la actualidad, existe una gran variabilidad en todo el mundo en los programas de residencia, las competencias profesionales y el acceso a las subespecialidades. No menos importante, la medicina interna tiene poca visibilidad y prestigio entre los ciudadanos y las partes interesadas. Esta es una de las amenazas para la medicina interna, ya que estos múltiples factores (bajo prestigio, bajos salarios, alta carga de trabajo, agotamiento, alta demanda de educación médica continua) pueden ser la base de la pérdida progresiva de profesionales hacia las subespecialidades. Además, otra amenaza es que muchos países permiten que los médicos se capaciten en una subespecialidad sin una certificación previa en medicina interna, lo que podría llevar a graves consecuencias en el manejo integral del paciente. Un interesante artículo  que llega al futuro recordando las bases de sus inicios.

Dr. César Álvarez Pacheco

cesar_ap@hotmail.com

@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora

 

 

 

domingo, 18 de agosto de 2024

No todo lo que sube…

 


Hoy en día sabemos que ir al súper o poner gasolina es algo del diario, que no debemos dejar pasar, pero comparando con años anteriores sabemos que a la mayoría nos gana a nostalgia cuando recordamos lo que pagábamos en el súper o nos reímos incluso cuando recordamos lo que poníamos de gasolina.

 

Enfermarte hoy en día cuesta caro, para quitarte algún dolor por medio de un analgésico tendrás que desembolsar más dinero, lo mismo en caso de enfrentar alguna infección que se deba atender con un antibiótico y no poder comprarlo por que necesitas la receta, definitivamente tendrías que pagar una consulta. Los precios de medicamentos, consultas médicas y atención hospitalaria reportan incrementos por encima de la inflación registrada en lo que va del año. De acuerdo a un informe de Tendencias Médicas Globales 2024, elaborado por WTW (Willis Towers Watson) revela que “El costo de la atención médica a nivel mundial, que alcanzó un máximo histórico en el 2023, y seguirá subiendo durante el 2024”, Que además posiciona la diabetes y las enfermedades nutricionales y metabólicas como las de mayor costo e incidencia, tendencia que ha estimulado la demanda de bienestar en los planes de salud y que ha impulsado por parte de las aseguradoras un mayor esfuerzo para su cobertura. También de acuerdo con el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del Inegi, la inflación en salud en general se ubicó en 5.70% en la primera quincena de Enero, por arriba de la inflación general que llegó a 4.90 por ciento. Nos muestra que donde se manifestaron los mayores incrementos fue en el precio de medicamentos donde la inflación cerró en 7.36 por ciento. Los analgésicos, antibióticos, medicinas para la diabetes y para cuestiones gastrointestinales manifestaron las alzas más pronunciadas. A su vez, el material para curaciones también se ubica muy por encima de la inflación general reportada en los primeros quince días del año. En hospitalización en general, la inflación llegó a 7.40%, por encima de 4.90% general. La expectativa es que los costos de la atención a la salud continuarán al alza, pero menos pronunciados que en años previos. Tras una subida de 7.4% en el 2022, los costos de la atención médica aumentaron 10.7% en el 2023, lo que supuso una tasa de crecimiento récord. Para el 2024, el informe de WTW anticipa una moderación en la escalada de precios, pero aun así se calcula que éstos aumentarán 9.9%, según el informe sobre tendencias mundiales en salud. Según datos de las compañías de seguros, las enfermedades inmunológicas, congénitas, cáncer y del sistema nervioso son los padecimientos con los montos promedio más altos. El costo promedio de la atención médica de cáncer y tumores ronda en 2.68 millones de pesos, en enfermedades del sistema nervioso son 2.67 millones de pesos, según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS). Los costos hospitalarios en México, por si fuera poco, seguirán incrementándose en 2024, siguiendo la tendencia de los últimos años de un aumento de dos dígitos al gasto sanitario total, escenario que se suma al hecho de que cada vez más proveedores se unen para crear grandes grupos hospitalarios, lo que puede crear un mercado altamente concentrado. Por región, la tendencia médica en América Latina se desacelerará de 12.4% a 11.6%, siendo la salud mental y conductual la de mayor afección e incidencia de siniestros (ansiedad y depresión), seguida de enfermedades cardiovasculares, diabetes y enfermedades endocrinas, nutricionales y metabólicas.

 

Los costos médicos y hospitalarios (el valor que pagan las empresas y las personas por atención de salud), cuya inflación médica alcanzó alrededor de 17% en 2023, y que supera la inflación general en casi cuatro veces, provoca que los seguros de gastos médicos aumenten en promedio 12% este 2024. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), los ciudadanos gastan en término medio 9 mil 512 pesos al año en consultas, medicinas, estudios clínicos y servicios para la atención de enfermedades generales. El 87.5% de esos recursos proviene del bolsillo de los afectados. Los costos de las pólizas de seguros de gastos médicos sufren un ajuste año con año de entre 11 y 13%, debido a la inflación médica; es decir, el costo de los servicios de salud y hospitalarios, el uso de nuevas tecnologías, el precio de los tratamientos y el pago de honorarios profesionales; la edad del asegurado; el sexo, ya que los riesgos son diferentes, con base en su edad las enfermedades entre hombre y mujer. Fue una aritmética simple: si aumenta la siniestralidad, el costo del seguro tiene que subir para compensar las primas con los siniestros y que las aseguradoras, no es que estén ganando mucho, sino que no pierdan demasiado. La inflación es un tema que a todos nos compete, y más al sector productivo, simplemente vemos que no todo lo que sube, tiene que bajar.

Dr. César Álvarez Pacheco

cesar_ap@hotmail.com

@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora

 

 

domingo, 11 de agosto de 2024

San Jorge bendito, amarra a tus animalitos.

 


En todo el mundo se estima que ocurren 1.2 millones de picaduras de alacrán, con más de 5000 muertes por año. Es común que en verano se presenten con mayor frecuencia los casos en el servicio de urgencias en donde los más afectados siempre son los niños.

 

En México, se registran cada año aproximadamente 200,000 a 300,000 casos de picadura de alacrán, mientras que en Estados Unidos, en se registran 15,000. El 30.3% (593,468 km2) de la superficie del país es considerada zona alacranígena. Y no me refiero a regiones como Durango en donde el mercado se encuentra inundado de estos insectos, y el estado incluso, utiliza como símbolo precisamente un alacrán. En México, la intoxicación por picadura de alacrán está considerada entre las 20 principales causas de enfermedad. Los accidentes por picadura de alacrán son más frecuentes en los meses de abril a julio (época de lluvias), debido a que los alacranes en estas fechas suelen salir en busca de sus parejas para aparearse, aunque otros han encontrado mayor frecuencia en agosto-octubre (época de cosecha de maíz), y otros encuentran más casos en primavera-verano (marzo-octubre), por ser la época en que los alacranes se reproducen y, por tal motivo, suelen alimentarse más, por lo que en este tiempo es más fácil su encuentro con el humano. Se ubica en el lugar número 15 de los padecimientos que requieren vigilancia epidemiológica, o bueno, se “ubicaba” ¿Por qué? Pues por que La autoridad sanitaria determinó la cancelación, entre otras, de la Norma Oficial Mexicana (NOM), que regula las técnicas de observación obligatorias frente a la picadura de alacrán. Con esto la decisión deja en la incertidumbre de lo que ocurrirá para enfrentar los casos. Si bien los números indican que las cifras de ataque de alacrán a personas van a la baja, aún se contabilizan por miles. De acuerdo con cifras oficiales, en todo el 2023 se registraron 302,996 casos acumulados de intoxicaciones por picadura de alacrán en el país. A la semana epidemiológica 26, de 2024 (al 29 de junio pasado), son 153,128 los casos. Y es que recién, la autoridad sanitaria en el país decidió eliminar distintas NOM’s, que son las que establecen criterios técnicos basados en la mejor evidencia científica para asegurar la mejor atención posible en diversas áreas médicas como el manejo del cáncer, la diabetes y las picaduras de alacrán. Las NOM’s canceladas se refieren a los siguientes rubros: la prevención, tratamiento y control de las enfermedades por deficiencia de yodo (NOM-038-SSA2- 2010), la vigilancia epidemiológica, prevención y control de la leptospirosis en el humano (NOM-029-SSA2-1999 y el proyecto PROY- NOM-029-SSA2-2014), la vigilancia, prevención y control de la intoxicación por picadura de alacrán (NOM-033-SSA2- 2011) y el proyecto para las especificaciones sanitarias para los centros de prevención y control de zoonosis relativa a perros y gatos (PROY- NOM-042-SSA2-2017). La Secretaría de Salud señala que las NOM son: “regulaciones técnicas de observancia obligatoria expedidas por las dependencias competentes, que tienen como finalidad establecer las características que deben reunir los procesos o servicios cuando estos puedan constituir un riesgo para la seguridad de las personas o dañar la salud humana; así como aquellas relativas a terminología y las que se refieran a su cumplimiento y aplicación”. El 1 de junio del 2023 se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el Suplemento del Programa Nacional de Infraestructura de la Calidad 2023, en el documento se incluyen 65 propuestas de cancelación, 35 eran NOM relacionadas con atención a la salud y aunque en ese momento no se canceló ninguna norma hace unos días se cancelaron cinco relacionadas a la atención a la salud.

 

En nuestro país, las labores agrícolas de los campesinos representan uno de los factores de riesgo, por lo que se sugiere el uso de guantes. Otras medidas profilácticas recomendadas son: usar zapatos, sacudir las prendas antes de utilizarlas, mantener la casa limpia, cubrir las grietas en las paredes, colocar guardapolvos en las puertas y mosquiteros en las ventanas, colocar un cielo o pabellón encima de la cama de los niños, y mantener la cama despegada de la pared. No funciona como tratamiento la ingestión de ajo con tabaco, chaya, agua hasta llenarse, cacahuananche con sal, huevo crudo, jugo de limón, leche, té. El éxito aparente de los remedios caseros en los casos de picadura por alacrán no venenoso hace que sigan siendo vigentes; sin embargo, cuando el alacrán es venenoso, además de no solucionar el problema, hace que se prolongue el tiempo de inicio del tratamiento correcto. Hoy la picadura de alacrán se queda sin observancia, no significa que no se atienda, pero si se queda sin regulación. Lastima.

Dr. César Álvarez Pacheco

cesar_ap@hotmail.com

@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora

 

domingo, 4 de agosto de 2024

El expediente clínico electrónico.

 


La historia o expediente clínico como repositorio de datos clínicos-médicos es una de las piezas fundamentales en la práctica médica, refleja la conducta de todo el personal médico que participó durante la atención del paciente y refleja la capacidad resolutiva de la clínica o consultorio, así como la capacidad profesional de su personal, de ahí la importancia de tener un expediente clínico bien integrado, ordenado, completo, legible y en apego a la normatividad vigente

 

El expediente clínico se define como el conjunto de datos médicos y clínicos ordenados y detallados en forma cronológica, que permiten al profesional de la salud plantear un diagnóstico sindrómico y nosológico, con su posterior pronóstico, para finalmente llevar un registro del desarrollo de un tratamiento. Así también, adquiere su máxima dimensión en el mundo jurídico, ya que al ser un documento donde no sólo se refleja la práctica o acto médico, sino también el cumplimiento de algunos de los principales deberes del personal de salud respecto al paciente, se convierte en la prueba documental que evalúa el nivel de la calidad asistencial en circunstancias de responsabilidad de los profesionales de la salud y/o de las instituciones públicas. Con el desarrollo de las tecnologías digitales, que permiten el almacenamiento, actualización y distribución de grandes cantidades de datos en sólo segundos, se puede prever, en diversos sectores de salud, incluyendo la práctica privada, un proceso de transición del expediente tradicional soportado en papel, hacia su sustitución o coexistencia con otros soportes magnéticos o electrónicos. Se contempló y legisló al respecto en la NOM 004 publicada en el 2012. Desde el año 2009, en países desarrollados como EU. y el Reino Unido, el expediente electrónico está sustituyendo al tradicional en papel, cada vez con más fuerza. En México, esta tendencia también se percibe desde hace pocos años. Las principales ventajas descritas del expediente electrónico son las siguientes: información más accesible, clara y segura, y convergencia de diversos servicios y hospitales de forma rápida y práctica en un mismo expediente/historial bajo estándares de interoperabilidad. Otras son tiempos de espera para la atención menores, la disminución de los errores médicos, a través de alertas oportunas, la facilitación de la investigación y el ahorro significativo de papel. Sin embargo, la puesta en marcha del expediente electrónico puede ser un proceso lento. Ente los principales factores adversos del proceso de desarrollo del mismo se encuentran la resistencia al cambio por parte de los profesionales de la salud que deben usarlo, la percepción poco amigable del sistema, la falta de preparación técnica y la curva de aprendizaje en la capacitación y en su uso diario. La capacitación constituye una herramienta primordial para desarrollar el correcto aprovechamiento del expediente, pero en estos tiempos ¿Quién no usa ya una computadora o un Smartphone? Además de constituir un soporte más seguro, accesible (a cualquier hora, en cualquier lugar) y confiable para el análisis de la actividad clínica, epidemiológica, administrativa y de investigación, permite disminuir el desperdicio de medicamento y, hasta en un 80%, de papelería; esto permite aumentar la productividad del hospital en aproximadamente un 20%. No obstante, la implantación del expediente electrónico es un proceso difícil.

 

Recientemente el Grupo parlamentario del PAN, presentó una iniciativa para desarrollar el Expediente Clínico Electrónico dentro de Sistema Nacional de Salud. El secretario de la Comisión de Salud, presentó una iniciativa para incorporar el expediente electrónico en la Ley General de Salud, con el fin de modernizarla. Con la entrada del nuevo gobierno en unos meses el diputado explicó la importancia de seguir avanzando en estrategias que promuevan la Salud Digital. Asimismo, detalló que actualmente existen proyectos e iniciativas en el congreso que buscan regular la teleconsulta, la receta electrónica y el uso de inteligencia artificial en salud. El diputado también hizo un llamado para impulsar los avances tecnológicos en el sector salud y evitar rezagos en avances tecnológicos. Por otro lado, reconoció la falta de un marco normativo claro y actualizado que fortalezca los procesos de digitalización y la implementación de los Expedientes Clínicos Electrónicos. La falta de un marco genera incertidumbre con respecto a la protección de datos personales y la privacidad de información tan sensible como la médica. Y si bien ya están en uso en algunos hospitales sobre todo de alta especialidad, se espera en un futuro próximo la portabilidad de los mismos, es decir, hasta ahora se manejan en un sistema cerrado (por hospitales o por institución) pero en un futuro se pretende un expediente clínico universal, es decir que el paciente cuente con un expediente que se pueda ver en cualquier unidad y en cualquier sistema de salud. Suena bien, pero…

Dr. César Álvarez Pacheco

cesar_ap@hotmail.com

@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora