domingo, 1 de mayo de 2016

Herramientas de reingenieria en salud.

La Epidemiología es el estudio de la salud en las poblaciones humanas de acuerdo a la definición del ya fallecido Profesor Milton Terris, otros autores la definieron como la ciencia y el arte de prevenir la enfermedad e incapacidad, prolongar la vida y promover la salud física y mental a través de esfuerzos organizados de la comunidad y la sociedad en el control del medio ambiente, de enfermedades, organización de los servicios y otras acciones a fin de asegurar a las personas en la comunidad un nivel de vida adecuado para el mantenimiento de la salud. Apropiarse de sus herramientas para el trabajo de dirección y la práctica de los servicios y particularmente con la aplicación del Método Epidemiológico, permite un análisis y las acciones consecuentes para enfrentar los enormes retos de los sistemas sanitarios. En este propósito se lleva acabo un análisis de la situación de salud, la vigilancia epidemiológica, la evaluación de los servicios y programas y la Investigación epidemiológica son básicas para el logro de los objetivos propuestos.

Particularmente importante, en la actualidad, es la adecuada realización de la reorganización de la Atención Primaria de Salud, la cual es la base de nuestro sistema y requiere de una profundización y empleo de los instrumentos técnicos que le permitan cumplir con un rol de una manera eficaz, efectiva y eficiente. El objetivo primordial en este nivel de atención es, partiendo de un correcto análisis de la situación de salud, realizar una buena dispensarización de la población a cargo de cada equiupo de salud, es imprescindible que dichos equipos utilicen bien el enfoque de riesgo que no es otra cosa que un método que se emplea para medir la necesidad de atención por parte de grupos específicos. Ayuda a determinar prioridades de salud y es también una herramienta para definir las necesidades de reorganización de los servicios de salud. Intenta mejorar la atención para todos, pero prestando mayor atención a aquellos que más lo requieran. Es un enfoque no igualitario, discrimina a favor de quienes tienen mayor necesidad de atención y por acá en el sur ya es mucho decir, que decir de las regiones marginadas de la zona serrana o la region norte.

Aquellos que ocupan cargos administrativos dentro de cualquier sistema son, o al menos intentan ser, receptores y perceptores de información proveniente del medio ambiente laboral y del entorno, lo cual sustenta las decisiones que a su vez, se traducen en acciones organizadas. Justamente, una de las utilidades dadas a la epidemiología para la administración de los servicios, es proporcionar esta información, para establecer herramientas de mejora. La epidemiología es vista como una ciencia cuya metodología de trabajo permite la investigación y el conocimiento de las causas objetivas y condiciones de cualquier problema de salud que afecte a grupos humanos, así como el planteamiento de soluciones adecuadas y posterior evaluación, similar a las etapas de establecer alguna politica pública. Esta definición denota su amplio reconocimiento como disciplina orientadora para la salud pública, pues la asiste en dos aspectos esenciales, la identificación de las causas y los determinantes del proceso salud enfermedad en las poblaciones humanas y de las alternativas de solución a los mismos. Ante la compleja situación económica que vive el país, el sistema de salud tiene la colosal tarea en el perfeccionamiento de la efectividad y eficiencia de su trabajo, para mantener en ascenso los niveles de salud de la población e incrementar sus niveles de satisfacción y es, el desarrollo de un proceso de reorganización, regionalización y compactación de los sistemas y servicios de salud, proceso que no debe verse simplemente como una forma diferente de asignar recursos a un área geográfica determinada, sino como un proceso de índole administrativo, asistido, en respuesta a las necesidades sentidas de la comunidad, en la que se define una población que recibirá determinados servicios y para lo cual se establecen prioridades en base a criterios de cobertura, resolutividad y sostenibilidad de los mismos.

Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.


domingo, 24 de abril de 2016

Marihuana y utilidad médica.

El avance de las ciencias médicas en el último siglo ha sido muy amplio y rápido. Cada día contamos con más recursos farmacológicos para curar y controlar distintas patologías, y paliar su sintomatología con mayor eficacia y seguridad para los pacientes. Dentro de este gran arsenal farmacológico, existe un grupo aún entre sombras que parece prometedor para el manejo del dolor y algunos otros síntomas asociados a patologías específicas: los cannabinoides. Existen miedos y tabús alrededor de los cannabinoides debido a la reputación de la planta Cannabis sativa, conocida comúnmente como “marihuana”, como droga recreativa -que ese es otro tema- pero sin duda su uso en la medicina es de gran importancia y utilidad.

Recientemente ha surgido un especial interés en su aplicación terapéutica, con la consiguiente despenalización de su uso con fines medicinales, ya que numerosos estudios clínicos han demostrado pruebas de la efectividad de los cannabinoides en diversas enfermedades. Parece claro que la regulación de señalización endocannabinoide está estrechamente controlada por su síntesis, liberación, absorción y degradación. Todas las enzimas que participan en estas vías son objetivos potenciales para la intervención farmacológica en una amplia gama de enfermedades en las que se ha documentado un desequilibrio en el sistema endocannabinoide. Trastornos depresivos y de ansiedad, trastornos del movimiento como el Parkinson y la enfermedad de Huntington, dolor neuropático, migraña, esclerosis múltiple, lesión de la médula espinal, cáncer, aterosclerosis, infarto al miocardio, evento cerebrovascular, hipertensión, glaucoma, osteoporosis, obesidad y síndrome metabólico son tan sólo algunas enfermedades en las que un sistema endocannabinoide alterado juega un papel interesante para intervención farmacológica. Resulta de gran utilidad en la practica médica, pero al abuso de la sustancia podría ocasionar una acción irresponsable, dependiente de quien la utilice. A pesar de que los cannabinoides sintéticos pueden tener efectos protumorales debido a sus propiedades inmunosupresoras, son predominantes los efectos inhibitorios sobre el crecimiento tumoral, migración, angiogénesis, metástasis e inflamación, lo que han despertado un reciente interés en su aplicación clínica en esta área.

Los cannabinoides son sustancias con un margen de seguridad bastante amplio y son seguras para su uso clínico. No existen hasta el día de hoy muertes por intoxicación con cannabinoides; la dosis tóxica es imposible de calcular debido a la variabilidad entre pacientes y la respuesta a su consumo. Sin embargo, desde 1979 han existido reportes de casos de infarto agudo al miocardio sin onda Q tras el consumo de cannabis; fibrilación auricular y ventricular, y angina directamente relacionadas con el consumo de esta sustancia. La dependencia a cannabinoides detectada en modelos animales es difícil de extrapolar a seres humanos, aunque hay literatura que refiere que la dependencia al cannabis se genera en 1 de cada 10 personas que la consumen; es decir, no, no causa adicción, a diferencia del alcohol, tabaco o cafeína. Sin embargo, el uso de los cannabinoides en medicina está frenado por sus efectos psicoactivos, entre los que se incluyen los de tipo afectivo (euforia), somático (somnolencia, descoordinación motora), sensorial (alteraciones en la percepción temporal y espacial, desorientación) y cognitivo (lapsos de memoria, confusión). Es un depresor severo del sistema nervioso que disminuye el sentido de alerta y ocasiona una baja importante en los reflejos ¿se imaginan la combinación al volante?. Los alcances de los fármacos cannabinoides parecen abarcar desde un uso paliativo hasta el uso con finalidad curativa. Nuevas líneas de investigación apuntan a un probable efecto antitumoral, lo que abriría una alternativa para el tratamiento oncológico; sin embargo, hace falta mayor evidencia en este campo para que se empleen como una opción terapéutica. Los cannabinoides parecen ser prometedores en una amplia gama de síntomas y patologías, pero aún falta un largo camino por recorrer para su aceptación y uso en la práctica clínica rutinaria.

Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora.

domingo, 17 de abril de 2016

La comunicación efectiva.



Hoy en día la comunicación es mas que una moda, es una verdadera necesidad y en casos específicos, como en el de los profesionales de la salud, se ha convertido en una de las grandes prioridades, entre otras cosas porque de ello puede depender la vida de algunos pacientes. No es casualidad ni ocurrencias que existan Metas Internacionales de Seguridad del Paciente y que la segunda sea  “comunicación efectiva”. El Sistema de Salud de México en general, trabaja arduamente para dar cumplimiento a dichas metas por medio de su “Guía para la implementación de las Metas Internacionales de Seguridad del Paciente de la Cédula de Certificación de Establecimientos de Atención Médica”, pero ¿cómo lograr una “comunicación efectiva” en un sistema burocratizado, impersonal y tan grande? Partimos de la premisa de reconocer al otro, de entender su contexto y aprehenderlo, para que en un futuro sea elaborado un diagnóstico comunicacional, y una vez que tengamos ese diagnóstico, entonces sí poder lanzar una campaña de “comunicación efectiva”. Si no se hace de esta manera, caeremos en el error clásico de tomar por “comunicación” solo el acto informativo.

La comunicación entre profesionales de acuerdo con la meta internacional de pacientes se lleva a cabo a través de un medio escrito, y en casos específicos (como cuando se está dando atención al paciente que se encuentra en estado de emergencia y/o crítico o en proceso quirúrgico) puede posponerse temporalmente, pero posteriormente debe anotarse, es decir, definitivamente se anota. Pero ¿lo escrito es realmente comunicación?  Al pensar en el concepto de comunicación primeramente nos remitimos al viejo esquema de: emisor-mensaje-receptor y viceversa. La antropología médica (que es la disciplina que comprende la relación: Hombre-Enfermedad-Tiempo-Cultura, así como sus estrategias curativas en el tiempo y en las distintas culturas), enriquece el paradigma con su visión émica, ya que se considera que todo concepto es una construcción social que responde a una forma particular de ver y vivir la vida, es decir, los pueblos constituyen sus conceptos tácita o explícitamente, de acuerdo con su cultura y saberes propios. En este sentido, la comunicación se tiene que entender como una construcción social, para lo cual, primero, tenemos que aprender a ver como “extraño” lo que nos es “natural” porque lo obvio se omite por obvio, lo que impide reconocer particularidades y entender respuestas que no son iguales a los problemas en todos los casos, pues predomina la subvaloración y los estereotipos que impiden comprender las dinámicas comunicativas, así que nos preguntamos: ¿Cómo es la comunicación entre profesionales? ¿Qué pasa cuando se considera la resiliencia entre el personal profesional de la salud? ¿Qué sucede cuando me creo médico y creo comprender mi situacion al ser el enfermo? ¿les ha pasado? Supongo que si.

Ahora bien, si consideramos que el personal de base, el operativo, el que se debe comunicar efectivamente reproduce las formas de comunicación directivas, creo que estamos en serios problemas, pues para ellos solo el “papelito habla” y el papelito, casi siempre, tiene la visión moral (normativa y/o legal) y la visión ética del experto, y carece de visión émica. Necesitamos comunicarnos con otra lógica, pues la prevaleciente no funciona correctamente. Cuando las actitudes y entendimiento populares sobre la comunicación divergen de la predicción y explicación de los expertos, entonces es momento de cambiar la política directriz. La comunicación es un proceso y un producto, como proceso tiene que ver en la manera de cómo se aprenden los sucesos de la vida diaria, y está influido por las diferentes formas de socialización a las que los individuos están expuestos y por lo mismo será una guía decisiva. Hemos visto en días pasados como una malinterpretación de la comunicación misma es sujeta a un linchamiento, sin conocer muchas veces los fondos; las redes se han vuelto un poder ejecutor en cuanto a comunicación se refiere, comunica, presiona y ejecuta. ¿en su trabajo existe la comunicación efectiva, estimado lector? ¿o no es tan efectiva como le dicen?

Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora.

domingo, 10 de abril de 2016

El duelo de la Diabetes

Algunos de los padecimientos con mayores pérdidas de años de vida saludables que se producen en mujeres son la diabetes y la depresión. En la mayoría de las instituciones de salud, la diabetes representa la segunda causa de consulta en el primer nivel de atención y la primera en la consulta  de los servicios de Medicina Interna. Múltiples causas explican el bajo control glucémico en los pacientes con diabetes, entre ellas se encuentran las relacionadas con la enfermedad, los esquemas de tratamiento y apego a estos, los estilos de vida, los factores personales, familiares y autocuidado. Otros factores atribuidos al paciente, como el cumplimiento del tratamiento a largo plazo, están determinado por estados emocionales como: depresión, estrés, estilos de afrontamiento y las asociadas a “etapas del duelo por pérdida”. En la edad adulta y adultos jóvenes ¿Quién no ha tenido una pérdida? Se dice que lo único que tenemos seguro, es precisamente eso.

El duelo es un estado de adaptación emocional normal ante la pérdida de un ser querido, un empleo, una relación, de la salud, etcétera. Se trata de un acontecimiento vital estresante de primera magnitud que afrontan los seres humanos. Es un proceso único e irrepetible, dinámico, cambiante y cada evento varía entre personas, culturas y sociedades, si el médico de primer contacto supiera conjugar todo esto, el proceso de adaptación y resiliencia no costaría tanto problema en los consultorios. Este proceso se relaciona con la aparición de problemas de salud como depresión, ansiedad generalizada o crisis de angustia, mismos que pueden incrementar el abuso de alcohol y fármacos, y que tiene al estado en jaque, al grado que el abuso del alcohol ha llegado a ser parte de la cultura social. Entre un 10 a un 34 % desarrollan un duelo patológico que aumenta el riesgo de muerte por eventos cardiacos y suicidio. En el modelo Kübler-Ross, presentado en el libro On death and dying, se describen cinco etapas distintas del proceso por las que los individuos atraviesan cuando existe una pérdida: negación, ira/incredulidad, negociación, depresión y aceptación. Dichas etapas se aplicaron inicialmente a personas que sufrían enfermedades terminales y luego a cualquier pérdida de eventos significativos en la vida. Las etapas no suceden necesariamente en el orden descrito, ni todas son experimentadas por todos los pacientes, aunque una persona sufrirá al menos dos de estas etapas. En un reciente estudio, la tasa promedio anual de consultas a un centro de salud resultó ser un 80 % mayor entre los pacientes sometidos al duelo que en el resto de la población.  Se ha estudiado el proceso de la adaptación en la forma de actuar y sentir del duelo por pérdida y por diabetes tipo 1 en pacientes y familiares, así como de la incidencia en el duelo durante estados prediabéticos.  Para el paciente con una enfermedad como la diabetes, que produce pérdidas derivadas de la enfermedad y sus complicaciones como las alteraciones de la función renal, la visión, o incluso de algún miembro, es de esperarse que experimente las mismas etapas de duelo por pérdida. El abordaje de la diabetes, considerando el estado de duelo, permite identificar las diferentes etapas emocionales por las que transcurre el paciente desde su diagnóstico y que afectan el logro de las metas de tratamiento, y que se relacionan por el grado del cumplimiento con las indicaciones y prescripción médica.

El primer Informe Mundial sobre la Diabetes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se presentó la  semana pasada en Ginebra y en la ciudad de México en el marco del Día Mundial de la Salud, del día 7 de Abril, destaca la urgencia de intensificar los esfuerzos para prevenir y controlar la diabetes. El reporte pone de relieve la necesidad de implementar políticas que faciliten un estilo de vida saludable y que los sistemas de salud sean capaces de diagnosticar, tratar y cuidar a las personas con diabetes para revertir la tendencia actual. Es común experimentar duelo al momento del diagnóstico de la enfermedad, pero es mas sencillo tratarlo, que afrontarlo y ese es el reto en la práctica médica de primer nivel de atención.

Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.