El camino que hubo que
recorrer para llegar a la era bacteriológica fue largo y difícil. Mientras por
un lado estaban los hombres de los anfiteatros y laboratorios a la búsqueda del
origen de las enfermedades, por otro, y no siempre en forma paralela, estaban
los que se preocupaban por encontrar las causas de las epidemias en la manera y
condición de vida de los hombres. Entre ellos se encontraban aquellos que
iniciaron los registros de los nacimientos y de las muertes. Estos elementos, ubicados en diferentes
momentos históricos, permiten ahora analizar con mayor profundidad la
mortalidad tan alta causada por la tuberculosis, las razones por las que
declinó su frecuencia antes de identificar el bacilo causante de la enfermedad,
la forma en que éste llegó a ser identificado, más los intentos que se
realizaron buscando su prevención y tratamiento. Hasta hoy la tuberculosis es una enfermedad
que pone a temblar a cualquier sistema de salud, la enfermedad ha ido
adaptándose y evolucionando hasta crear resistencia a los antibióticos causando
todavía muertes y contagios cada vez mas difíciles de controlar, por lo que se
deben tomar medidas precautorias para evitar su propagación.
Se conoce
como enfermedad transmisible a aquella causada por un agente infeccioso específico
o a sus productos tóxicos que producen infección aparente en el organismo de un
huésped. Dicho agente puede llegar a éste, ya sea directamente a través de una
persona o animal infectado o, indirectamente, por medio de un animal, un vector
(mosquito, por ejemp.) o el medio ambiente.
La tuberculosis, una de las enfermedades que ha acompañado al hombre
desde sus orígenes, aunque ha tenido diferentes significados y cuya magnitud ha
variado a través de los siglos en lo que respecta a sus manifestaciones
clínicas y su transmisibilidad se conocía desde antes del año 1000 a.c. Existen
escritos hindúes sobre las tuberculosis raquídeas que datan del año 700 a.c. En
la era hipocrática la llamaron tisis (fundirse o derretirse en griego), y su
transmisibilidad la limitaban sólo de padres a hijos. Aristóteles sugirió que
era causada por alguna sustancia que se respiraba. En la época de Cristo al
nódulo pulmonar se le llamó tuberculum, en latín. Mientras que para algunas
civilizaciones enfermedades como la tuberculosis tenían una connotación
romántica, debido a la palidez de los enfermos, Oliver Wendell Holmes, le llamó
la “muerte blanca”. En 1839, Johan Schonlein sugirió por primera vez el nombre
de tuberculosis. Fue Vetter quien describió tres tipos de la enfermedad: tisis
pulmonar, tuberculosis pulmonar y tuberculosis pulmonar linfática. Además, las
asoció al clima, la alimentación y la conducta, elementos que apoyaban la
influencia del medio social y ambiental, y que posteriormente dieron lugar a la
idea de “sanatorio”. Como consecuencia de la Revolución Industrial, se hicieron
más ostensibles las diferencias sociales entre enormes masas trabajadoras en
condiciones adversas y los dueños de los capitales; las condiciones de vida y
trabajo de los obreros eran sumamente difíciles y, como consecuencia, las tasas
de enfermedad entre ellos se elevaron. Pareciera que no hemos cambiado mucho
desde aquel entonces. Se construyeron sanatorios para la recuperación de los
enfermos, lugares de aislamiento y descanso; el acceso a estos sanatorios
dependía de las posibilidades económicas. Le digo que no hemos cambiado mucho,
caro lector. La era de los antibióticos se inició con Fleming en 1928 y fue
hasta 1944 cuando Waksmann, Schatz y Bugi obtuvieron la estreptomicina, primer producto
específico contra la tuberculosis, un año después de la creación del IMSS aquí
en México.
La situación
de la Tuberculosis ha causado múltiples problemas que a veces no tienen un
final esperado, la resistencia a los antibióticos y la rápida adaptación del
microorganismo hace que sea difícil su tratamiento; la situación en el Hospital
de Obregón no es por alguna omisión ni
descuidos, es solo el comportamiento de una enfermedad reemergente, que
desafortunadamente sigue dando problemas a cualquier nivel, y en cualquier
hospital.
Dr. César
Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo,
Sonora.
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