domingo, 16 de mayo de 2021

El Home office

 


La modalidad de trabajo en casa o el homeoffice, actualmente se define como la actividad laboral que se desarrolla total o parcialmente fuera de las instalaciones de la empresa y con el uso de tecnologías de la información y de la comunicación, se convirtió en una modalidad por primera vez en la década de 1970. Es una opción que incluye una extensa variedad de posibilidades y que recientemente ha cobrado especial relevancia debido a la pandemia por la enfermedad del COVID-19, pero también incluye riesgos para la salud del trabajador entre las cuales destacan el aislamiento personal y social, fatiga, condiciones medioambientales y ergonómicas.

Etimológicamente, la palabra ergonomía viene de la palabra griega “ergon” qué significa trabajo y de “nomos” ley. La Asociación Internacional de Ergonomía define la ergonomía como la disciplina científica relacionada con la comprensión de las interacciones entre los seres humanos y los elementos de un sistema, además de ser la profesión que aplica teoría, datos y métodos de diseño para optimizar el bienestar humano. Son varios los objetivos de la ergonomía en los cuales se pueden mencionar: reducción del ausentismo, reducción de esfuerzos innecesarios generadores de fatiga, al igual que el mejoramiento de la productividad, las condiciones y la calidad de vida en el trabajo. Hay muchas razones por las cuales las personas aspiran trabajar desde casa al menos algunos días por semana.  Pero esta vez no es cuestión de elección; para muchos trabajadores el coronavirus impuso el home office, de forma obligatoria. De alguna manera se ha puesto en práctica un experimento de escala mundial, el mayor beneficio es la forma en la que este promueve el aislamiento social y el control del virus. Pero no es un experimento como todos hubiéramos deseado diseñar, la dificultad se basa en las condiciones en que se encuentra cada trabajador. Sumado a esto, las personas deben garantizar la suficiente cobertura de Internet para llevar a cabo sus labores, habilitar espacios de la casa para ubicar su computadora, materiales y de ser posible adquirir equipos y mobiliario. Esto ha sido una opción novedosa para las grandes y pequeñas empresas sin embargo con el pasar del tiempo se ha visto un aumento del número de consultas médicas e incapacidades por enfermedades relacionadas directamente por el home office. Actualmente se cuenta con una guía realizada por diferentes instituciones públicas ante el COVID-19, esta se realizó debido a la gran cantidad de personas que se vieron obligadas a trabajar desde sus casas de una forma abrupta, lo que generó que la mayoría no tuviera un lugar adecuado y con todas las medidas necesarias para realizar un trabajo eficaz. Al implementar esta modalidad de forma abrupta se han evidenciado múltiples repercusiones tales como, la alteración del ciclo del sueño, aumento de peso, trastornos digestivos, dolores musculares, alteraciones en la circulación, entre otras. Se han presentado consecuencias en el área psicosocial, ya que, a pesar de que el home office provee una mayor flexibilidad de horario también hace que resulte difícil limitarlo a las horas laborales estipuladas, causando efectos negativos en la salud mental. También se puede ver alterado el balance entre la vida personal y la profesional, no existiendo fronteras entre estos dos ámbitos causando repercusiones intrafamiliares. Principalmente se ha visto un incremento en patologías relacionadas a mala ergonomía como lo son ojo seco, salud visual, lumbalgia y síndrome de burnout (agotamiento y apatía).

Algunos factores de riesgo relacionados al dolor lumbar son la obesidad, la edad, el género femenino, sedentarismo, ansiedad y depresión. Sus causas pueden ser no mecánicas o mecánicas, dentro de estas están las relacionadas al ambiente laboral que generalmente son producidas por labores pesados, movimientos repetitivos o que involucren largas horas en una misma posición. El Tecnoestrés, es un estado psicológico negativo que se relaciona con la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación, viene condicionado por un desajuste entre las demandas y los recursos brindados, lo que provoca un alto nivel de activación psicofisiológica, malestar y el desarrollo de actitudes negativas hacia la tecnología. Existen distintos tipos de tecnoestrés, como: Tecnoansiedades el tipo más habitual, la persona que lo padece suele experimentar niveles altos de activación, produciendo tensión y malestar; Tecnofobias, la ansiedad ante la presencia de tecnología provocando pensamientos hostiles y agresivos hacia ésta; Tecnofatiga se manifiesta como fatiga, cansancio mental y agotamiento cognitivo; Tecnoadicción es el deseo incontrolable de estar conectado a todas horas. La realidad actual de esta modalidad de trabajo hace que sea necesario cumplir con recomendaciones e implementar un protocolo adaptado hacia las necesidades de cada uno de sus trabajadores y así, al mismo tiempo evitar las repercusiones mencionadas.

Dr. César Álvarez Pacheco

cesar_ap@hotmail.com

@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora.

 

domingo, 9 de mayo de 2021

¡Ojo con las embarazadas!

 


El impacto de la pandemia sobre la salud en el embarazo es aún desconocido. La evidencia sugiere que las infecciones respiratorias incrementan el riesgo de hospitalización y muerte durante el embarazo, y eso definitivamente inquieta a cualquiera. Específicamente, la infección por coronavirus durante el embarazo se ha asociado con mayor riesgo de mortalidad materna, aborto espontáneo, parto pretérmino y retraso del crecimiento intrauterino. Pero no habría porque preocuparnos ¿o sí?

La evidencia específica del impacto del COVID19 para la madre durante el embarazo es aún escasa. Revisiones sugieren que el padecimiento durante el embarazo es menos grave y menos letal en comparación con otras como tuberculosis, por ejemplo. Sin embargo, otros estudios sugieren un incremento en el riesgo de complicaciones por dicha enfermedad. El riesgo de infección y complicaciones para los bebes tampoco es claro. Se han reportado casos aislados que sugieren transmisión vertical de COVID19; y se limita al tercer trimestre del embarazo. Por otro lado, se conoce que las mujeres embarazadas experimentan cambios inmunológicos y fisiológicos que pueden hacerlas más susceptibles a las infecciones respiratorias virales, incluido el COVID19. Varios estudios han revelado que las mujeres embarazadas con diferentes enfermedades respiratorias virales tienen un alto riesgo de desarrollar complicaciones en su embarazo y resultados adversos perinatales en comparación con las mujeres no embarazadas, debido a los cambios en la respuesta inmune. También se conoce que las embarazadas pueden presentar riesgo de enfermedad grave, morbilidad o mortalidad en comparación con la población general, tal y como se observa en los casos de otras infecciones por coronavirus relacionadas, incluido el síndrome respiratorio agudo y otras infecciones respiratorias virales, como la gripe durante el embarazo. Por consiguiente, se considera que las embarazadas constituyen una población vulnerable con ciertas susceptibilidades y factores protectores para la evolución natural del COVID19. Por ello y ante los retos que para la salud pública supone la enfermedad y la atención a este grupo de pacientes, se sugiere especial atención a este grupo poblacional y considerar como embarazo de alto riesgo. El embarazo se considera un estado inmunológico único. Durante este periodo el sistema inmune materno enfrenta múltiples retos, entre ellos: establecer y mantener una tolerancia con el feto (es casi un cuerpo extraño dentro de la madre) y al mismo tiempo, preservar su habilidad para protegerse contra distintos agentes microbianos. El estado inmunológico de la madre sufre cambios adaptativos a través de este periodo, pasa de un estado de adaptación al inicio del embarazo para beneficiar la implantación a un estado antiinflamatorio para beneficiar el crecimiento fetal durante el segundo trimestre, y por último, un estado proinflamatorio en el momento que se prepara para la labor de parto. Debido a algunos cambios inducidos por la producción hormonal y otros cambios normales en el embarazo, el sistema respiratorio de la mujer tiende a encontrase inflamado, esto asociado a una expansión pulmonar restringida predispone a la gestante a ser susceptible a ciertos patógenos respiratorios. Aunque la evidencia actual es limitada en gran parte, debido a que es una enfermedad que recién se conoce sin embargo no es posible ignorar el riesgo potencial de esta enfermedad para la gestante y el feto, sobre todo a la luz de algunas publicaciones que describen una reacción inflamatoria generalizada.

A pesar de que existen pocos casos informados, las características clínicas notificadas en embrazadas con infección confirmada por COVID19 y en mujeres adultas no embarazadas de la población general son similares e indicativas de un curso clínico relativamente optimista. Un estudio realizado recientemente mostro que se presentaron con uno de los siguientes síntomas: fiebre, tos, colecistitis, dolor al tragar y diarrea. El tiempo entre el inicio de los síntomas y el parto se describe de 1 a 7 días, con un curso clínico de neumonía por el virus, similar al de pacientes no embarazadas. De las 18 embarazadas, 10 fueron internadas por cuadro de neumonía. Teniendo en cuenta los beneficios de la lactancia, la madre puede seguir amamantando a su bebé siempre y cuando tome todas las precauciones necesarias. A pesar de que existen pocas investigaciones publicadas en relación con COVID19 y el embarazo, actualmente no existen evidencias suficientes de que las embarazadas sean más susceptibles a la infección y que aquellas con la enfermedad sean más propensas a desarrollar neumonía grave. Tampoco hay demostraciones suficientes de transmisión vertical de madre a hijo. Estas pacientes deben ser atendidas por un equipo multidisciplinario, acorde con el protocolo establecido y ser prioridad en la atención, así que ¡ojo con las embarazadas!

Dr. César Álvarez Pacheco

cesar_ap@hotmail.com

@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora.

 

domingo, 2 de mayo de 2021

El accidente de Luis Miguel.

 


La hipoacusia es la pérdida parcial de la capacidad auditiva; esta pérdida puede ser de más de 40 decibeles en adelante. Las personas con hipoacusia emplean auxiliares auditivos para recuperar limitadamente su capacidad receptora de ondas sonoras. Su umbral auditivo, por lo tanto, se determina según el estímulo menos intenso que el individuo es capaz de captar.

Durante el segundo episodio de la controversial serie de la vida de Luis Miguel, pudimos observar como el actor interpreta a un “paciente” con un daño auditivo considerable provocado por una falla en un auricular, lo real es que el daño ya estaba ahí, provocado por un trauma acústico crónico o bien por escuchar música en un volumen extremadamente alto. La referencia más antigua sobre el efecto del ruido en la audición, es una observación registrada en el siglo I por Plinio en su “Historia natural”, cuando menciona que la gente que vivía cerca de las cataratas del Nilo “quedaba sorda”. A finales del siglo XIX, con el advenimiento de la máquina de vapor y la iniciación de la era industrial, aparece el ruido como un importante problema de salud pública. En esta etapa comienza a documentarse la sordera de los trabajadores expuestos, como los forjadores y los soldadores. El ruido produce efectos negativos sobre el ser humano y su entorno. Actualmente se conoce que debido a los altos niveles de ruidos el 75 % de los habitantes en las ciudades industrializadas padecen algún tipo de deficiencia auditiva, sin embargo, no se toma conciencia de este problema. La hipoacusia inducida por ruido es un problema de salud que se incrementa, conjuntamente con el avance de la civilización. La exposición a ruidos de alta intensidad, origina trastornos como la incapacidad para la comunicación personal, reduce la calidad de vida del ser humano y su socialización, fenómeno este conocido como socioacusia. Las hipoacusias son un importante problema de salud en niños por las repercusiones que tienen sobre el desarrollo cognitivo, la atención, la memoria, la estructuración de la inteligencia y las habilidades sociales. En la edad adulta, el paciente con problemas de audición, puede sentirse rechazado socialmente. Se calcula que cerca del 10 % de la población adulta muestra algún grado de sordera, y un 33 % de personas mayores de 65 años, a nivel mundial, tienen hipoacusia de magnitud suficiente como para necesitar una prótesis auditiva. El primer síntoma del paciente expuesto a un ruido fuerte es la aparición de un zumbido, tal y como se muestra en la serie, el paciente escucha un zumbido en sus oídos incluso al estar durmiendo. El zumbido de frecuencia aguda es el signo inequívoco de que algunas células empezaron a dañarse. Como habitualmente este zumbido desaparece horas o días después, se le resta importancia y el paciente no consulta tempranamente. Sin embargo, es una señal de alerta. Cuando el paciente llega al consultorio con un zumbido permanente, el daño ya es irreversible. En esa etapa ya se está en presencia de un problema serio que limita la calidad de vida del paciente.

El impacto del ruido sobre la salud es una realidad evidente que ha rebasado el contexto industrial, para convertirse en un importante problema social. La sociedad moderna, sustentada en el empleo de la tecnología, fomenta el uso de maquinarias y dispositivos generadores de ruido; los niños y jóvenes están expuestos desde más temprano que nunca a su influencia. Se ha pronosticado que una cuarta parte de las personas de entre 20 y 69 años sufrían algún déficit auditivo inducido por ruido; por lo que se establece en la actualidad como una de las enfermedades irreversibles más frecuente entre los jóvenes. En el caso de los reproductores de música (celulares, MP3, etc.), la descarga de decibeles llega a los 130 dB, contra el tope de los 50 dB recomendados. Una hora de exposición a sonidos a alta intensidad (105 decibeles o más) al día, degenera progresivamente las células del oído por lo que se recomiendan no exponerse más de 60 minutos al día a cualquier fuente de sonido, sea teléfono o audífono, escuchar aparatos reproductores de sonido con una intensidad no mayor de 60% de su capacidad de salida y evitar los audífonos que se introducen en el oído. Son mejores los que recubren la oreja con una almohadilla, ya que aíslan el ruido externo y disminuyen la necesidad de aumentar el volumen para escuchar la música. Los niveles de presión sonora promedio de las discotecas superan, en todos los casos los 100 dB. Aproximadamente 60 % de las discotecas alcanzan el umbral de dolor llegando a 110 dB. Después de haber estado expuestos a altos niveles sonoros, el 45 % de los adolescentes presentan zumbidos. En la actualidad cada vez es más común que las personas presenten problemas de audición a una menor edad, debido a la mayor cantidad de sonidos fuertes y uso prolongado de audífonos a los que nos estamos exponiendo, superando los límites recomendables.

Dr. César Álvarez Pacheco

cesar_ap@hotmail.com

@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora.

 

domingo, 25 de abril de 2021

Una tercera ola.

 


En la actualidad estamos ante una inminente tercera ola de contagios. En los últimos días se han registrado en promedio más de 3 mil 500 casos de personas contagiadas por el virus de covid-19 y eso refleja que seguimos ante una pandemia descontrolada. Se veía venir con la llegada de la Semana Santa y las playas, el comienzo de las campañas políticas y la irresponsabilidad de sus candidatos; todo ello aunado a lo lento de la vacunación, es d esperarse una fuerte tercera ola de contagios.

Hace unos días la autoridad sanitaria federal anunció que se había registrado un repunte en, al menos, 10 entidades. Y es que seguimos con una escasa disciplina social para disminuir los contagios.  Las oleadas de casos de esta enfermedad seguirán en todos los países hasta que se logre la inmunidad de rebaño de las poblaciones, no hay otra forma de evitarlas. Lo que sí se puede hacer es reducir la intensidad de cada nueva ola. En México, esa inmunidad de rebaño no se va alcanzar sino hasta dentro de un año, más o menos. El distanciamiento social, que significa estar físicamente separado, tampoco se ha cumplido. La OMS recomienda mantener una distancia de, al menos, un metro y medio con los demás. Es una medida general que todas las personas deben adoptar, incluso si se encuentran bien y no han tenido una exposición a covid-19. Cuando alguien con una enfermedad respiratoria, como la infección por el SARS-CoV-2, tose o estornuda, proyecta pequeñas gotitas que contienen el virus. Si se está demasiado cerca, se puede inhalar el virus. De ahí la insistencia de que todos entendamos que esta medida nos protege. Desde hace 20 días que comenzaron las campañas electorales, todos los candidatos han incumplido con el protocolo sanitario que recomendó el INE para la realización de actos masivos, y por lo tanto han sido poco empáticos con las personas que se han enfermado de covid-19, o que han perdido a uno o más miembros de su familia. En prácticamente todos los actos de campaña hay incumplimiento a las medidas preventivas. Hay candidatas y candidatos que congregan a cientos de personas en lugares cerrados y sin ventilación; abrazan a los ciudadanos y, desde luego, no guardan la sana distancia. Se vanaglorian con actos llenos de gente sin la llamada sana distancia y peor aún, no se percatan del uso de cubre bocas. Se les ve realizando recorridos (con poca gente, hasta eso) y recorriendo las calles sin cubre bocas y saludando de mano a la población, siendo irresponsables en la salud y que posteriormente lo harán en su respectivo cargo (si es que llegan). Ahora bien, el 6 de abril se emitió la Política Nacional de Vacunación contra el virus SARS-CoV-2 para la prevención de covid-19 en México. En ella se comunica información importante: tenemos en el país 5 vacunas disponibles de acuerdo con la autorización de uso de emergencia, 4 de ellas requieren dos dosis y la de CanSino sólo una. Al día de hoy se han vacunado casi 15 millones de adultos y aún faltan 75 millones más. Se recorrió el calendario, originalmente programado en el mes de diciembre, y se aplazó la vacunación para el grupo de edad de 50 a 59 años. Y hace una acotación respecto al nivel de exposición del personal de salud y la resistencia a vacunar al personal que trabaja en el sector privado, un desprecio inexplicable.

La autoridad sanitaria federal mexicana ha insistido que los criterios para la vacunación son los siguientes: edad de las personas, comorbilidades, grupos de atención prioritaria y comportamiento de la pandemia. No obstante, la autoridad sanitaria federal ya “metió a la fila” a los maestros. Esta estrategia de vacunación ha sido improvisada, se han tomado decisiones tardías y fallidas. Y se ha intentado lucrar políticamente con ella. Enfrentamos un panorama complicado, si analizamos la situación de Brasil, Chile, Argentina, entre otros. El modelo de comunicación del gobierno federal está agotado y no ha provocado que se mitiguen los contagios ni las defunciones. Existe un riesgo latente de enfermar o morir en México. Pensemos en salud, porque hay otros padecimientos que se han desplazado y ya no pueden esperar. El Subsecretario López-Gatell ha admitido que le preocupa una tercera ola, como la que ha endurecido las restricciones en el resto del mundo para contener los contagios de coronavirus. Los dos primeros golpes de la pandemia dejaron a México como el tercer país del mundo con más exceso de mortalidad. Las cifras actualizadas sobre el exceso de mortalidad publicadas por la Secretaría de Salud muestran que hay un desfase de 294.287 fallecimientos “asociados con coronavirus”, un 61,4% más que las muertes por la enfermedad comunicadas oficialmente hasta la fecha. Estadísticas nada alentadoras para una tercera ola.

Dr. César Álvarez Pacheco

cesar_ap@hotmail.com

@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora.

 

domingo, 18 de abril de 2021

La desinformación como epidemia.

 


Ante la emergencia sanitaria que se vive en el mundo por la expansión del virus Covid-19, uno de los aspectos que se propaga rápidamente y es igual de peligroso que el propio virus resulta las noticias falsas y la desinformación, lo cual ha generado un fenómeno que la Organización Mundial de la Salud nombró como: infodemia.

Se considera así al bombardeo masivo de la información, imprecisa o tendenciosa, que confunde e incentiva el miedo entre la población y en donde por cierto, esta práctica es muy común. Esta infodemia obstaculiza también las medidas de contención del brote, propaga pánico y confusión de forma innecesaria generando división en un momento en el que necesitamos ser solidarios y colaborar para salvar vidas y para poner fin a esta crisis sanitaria. Hay muchas teorías conspirativas, sombrías sobre el virus, como la de que se trata de un intento de despoblar deliberadamente el planeta o que es el inicio de una guerra mundial biológica; y sonaría bien para los que somos cinéfilos frecuentes o que usualmente vemos alguna serie de ficción. Esos son solo algunos ejemplos de las teorías falsas que se propagan rápidamente por Internet, con ayuda de las redes sociales. Es algo que sucede en todos los países del mundo, y en muchos más idiomas que en los oficiales de las Naciones Unidas. Se trata de una amenaza que no se limita a la comunidad sanitaria. La desinformación por Internet afecta en muchos ámbitos, desde la política hasta el cuidado de los hijos, y supone uno de los mayores problemas de nuestro tiempo. En relación con la actual emergencia de salud pública, la desinformación puede obstaculizar la lucha contra la enfermedad y su contención, con consecuencias que pueden poner en peligro la vida humana. Criterios y teorías como los que la luz del sol puede matar al virus, o que realizar gárgaras de agua tibia con sal o vinagre mata el virus, y el tan nombrado dióxido de cloro; las capacidades del calor han sido relacionadas con la eliminación del COVID-19, y han generado creencias positivas que asume la población de diferentes partes del mundo. No obstante, la OMS se ha encargado de desmentirlas. Se considera, al buscar contenido referente al virus en diversas redes sociales, primero ver los resultados de las fuentes oficiales, precisamente como la misma OMS o alguna universidad. Asimismo, los responsables de estas plataformas trabajan para eliminar publicaciones falsas reportadas por usuarios y las principales autoridades sanitarias con el fin de que más personas no las vean y que la desinformación no se propague por la sociedad atenta a noticias amarillistas o esperanzadoras. También se trata de impedir la publicación de anuncios que intentan explotar la situación para el beneficio de unos cuantos o los que intentan hacer negocio con productos milagro. Por ejemplo, aquellos productos que aseguran, pueden, curar el coronavirus está totalmente prohibidos. Además, aplicarán restricciones en los anuncios de mascarillas también milagrosas.

Desde que se comenzó a expandir la pandemia del nuevo coronavirus, la OMS se encargó de dar a conocer una importante cantidad de recomendaciones para evitar los contagios. Una de las más relevantes es el lavado frecuente de manos con agua y jabón durante cerca de 20 segundos o más. Al toser o estornudar, se debe cubrir la boca y nariz con el codo flexionado o con un pañuelo; después es necesario tirar el pañuelo de inmediato y lavarse las manos con un desinfectante de manos a base de alcohol, o con agua y jabón. Al cubrir la boca y la nariz durante la tos o el estornudo se evita la propagación de gérmenes y virus. Se debe usar de forma adecuada el cubre bocas y fortalecer las medidas de aislamiento social con restricción del movimiento aunque el sonorense a veces no esté totalmente de acuerdo. Se recomienda normalmente que debemos verificar que las fuentes de comunicación que utilicemos sean confiables, evitar las cadenas en redes sociales innecesarias y con información no confirmada y concientizar la noticia que compartimos. Con esto se combate otra enfermedad denominada como infodemia y se procura generar y difundir información oportuna y pertinente y por sobre todo científica.

Dr. César Álvarez Pacheco

cesar_ap@hotmail.com

@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora.

 

domingo, 11 de abril de 2021

Las vacunas y las dudas.

 


Durante mi práctica como médico en unidades de salud, muchos pacientes de todas las edades me piden consejo u orientación sobre la vacuna contra el virus sars-cov-2. Seguramente la mayoría de mis colegas están pasando por una situación semejante, dada la desinformación existente y las expectativas sobre un virus totalmente nuevo.

En Estados Unidos, en diciembre de 2020 dos vacunas ARNm contra el sars-cov-2 recibieron la autorización para uso de emergencia: la Pfizer-BioNTech y Moderna. Se señala que ambas tienen efectividad del 95% para prevenir infección sintomática, aunque en realidad la efectividad es menor (entre 85 y 91%) en mayores de 65 años, en personas con obesidad mórbida y en pacientes con diversas enfermedades como diabetes e hipertensión. Se han observado reacciones como dolor de cabeza, fatiga y hasta fiebre en los primeros días tras la aplicación de la vacuna, pero los casos de anafilaxia o alergias graves, han sido raros. Al momento ya se registran estudios al respecto como los estudios con la vacuna de Pfizer en donde en uno de ellos y el mas significativo,  incluye a 18,198 personas vacunadas vs. 18,325 que recibieron placebo es decir, como la que recibió “aire”. Las observaciones a una semana de haber recibido la vacuna, fueron parálisis facial, aumento de ganglios y dolor en sitio de la vacuna durante dos o tres días. También es importante informar que es posible que ocurra la infección por covid-19 incluso después de vacunarse debido a que algunos pacientes no desarrollaron inmunidad, y que puede haber consecuencias serias a largo plazo que todavía no podemos descartar, como reactivación de la enfermedad cuando la inmunidad disminuya, aparición de variantes más agresivas, además de complicaciones como parálisis, convulsiones y enfermedades autoinmunes. En las comunidades del sur, entre ellas: Huatabampo y Navojoa, surgieron muchas dudas entre a vacuna distribuida y aplicada a los adultos mayores. Esta vacuna fue desarrollada por CanSino Biologics y el Instituto de Biotecnología de Beijing. La vacuna ha sido probada, exitosamente, en estudios clínicos con 42,300 personas voluntarias en Pakistán, Rusia, Arabia Saudita, Chile, Argentina y México. No se han presentado reacciones adversas severas en ningún caso. De acuerdo con las pruebas, previene 65.7% de los casos sintomáticos, 95.47% de los casos graves y 100% de hospitalizaciones. Es práctica respecto a otras vacunas porque requiere una sola dosis y se almacena a una temperatura de entre 2 y 8 grados centígrados, es decir, no requiere ultracongelación. Puede aplicarse sin problema en adultos mayores de 65 años. Fue probada con éxito en la población mexicana: 14,611 personas voluntarias en México participaron en el ensayo clínico fase 3. La Cofepris la autorizó para uso de emergencia en México el pasado 10 de febrero y este lunes aprobó igualmente el uso de emergencia para este biológico envasado en México. A poco más de un año de haberse identificado al SARS-CoV-2, se han aplicado en el mundo más de 326 millones de dosis de vacunas contra covid-19. Algunos pacientes reportaron debilidad, somnolencia incluso sensación de deshidratación leve. Gracias a la ciencia, que trabajó rápidamente, hoy se cuentan con al menos 7 vacunas diferentes, que se han aplicado principalmente al personal de salud y a los adultos mayores. Incluso una mexicana denominada: Patria, que estará libre a mediados de este mes. Hasta el momento, contamos con vacunas seguras y altamente eficaces para la prevención del covid-19.

En nuestro país necesitamos acelerar el paso para seguir vacunando al personal de salud que trabaja en instituciones públicas y privadas aunque que no necesariamente estén atendiendo personas contagiadas por el virus ya que al momento TODOS estamos expuestos. Nos amenaza una tercera ola de contagios de Semana Santa, y faltan much@s compañe@s por vacunar. Las recomendaciones de los Centros para Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (Centers for Disease Control and Prevention, CDC); El Comité de Consejeros sobre Prácticas de Vacunación (Advisory Committee on Immunization Practices, ACIP) y la EMA (Agencia Europea del Medicamento) mencionan que de hecho, actualmente las únicas excepciones para la vacuna incluyen historia de reacciones alérgicas graves, pacientes embarazadas y niños menores de 16 años. Aun así, debemos de tener en cuenta que la vacuna es el cuarto pilar de nuestra defensa, pero ni es la solución definitiva ni será beneficiosa para todos.

Dr. César Álvarez Pacheco

cesar_ap@hotmail.com

@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora.

 

 

domingo, 4 de abril de 2021

El desprecio al sector privado.

 


¿Cómo garantizar el derecho a la protección de salud de los mexicanos y cómo hacer efectivo el acceso a servicios médicos oportunos y de calidad cuando lo requieren? La sociedad y los gobiernos que han tenido la oportunidad de dirigirla en los últimos 20 años han ofrecido sus versiones de respuestas a esta pregunta, a otros nos ha tocado experimentar las versiones y las respuestas, sobre todo al personal de salud.

En 2004 el gobierno mexicano formuló una respuesta a la pregunta sobre el derecho a la protección de la salud e introdujo el Seguro Popular  con el propósito de ofrecer aseguramiento de salud para la población sin seguridad social. Esta acción buscaba crear un sistema universal de aseguramiento que, si bien no llegaba a los estándares de seguridad social, al menos garantizaba el acceso a un catálogo de servicios gratuitos para la población sin seguridad social y reducía la posibilidad de que estas familias enfrentaran gastos empobrecedores como resultado de un problema de salud. Las reformas del 2003-2004 fueron acompañadas de un aumento del financiamiento para el sector salud y fueron seguidas por la afiliación al Seguro de una proporción importante de población sin seguridad social, es decir, población “abierta”. Un estudio reciente mostró que entre la población que vive en localidades de menos de 100 000 habitantes, en las que se concentra la población más pobre del país,  más de 40% de los afiliados usaron servicios privados en su consulta más reciente. Esto muestra que a pesar de contar con servicios de salud, la población elige en ocasiones utilizar algún recurso de tipo privado, sobre todo los consultorios adyacentes a las farmacias, mismos que tuvieron un crecimiento exponencial después de la regulación de los antibióticos. El aumento en la atención en servicios privados supone al menos dos potenciales problemas para el bienestar de la población, en particular de la más pobre: la calidad de sus servicios y el gasto de bolsillo. Cabe señalar que estos tipos de consultorios no están regulados. Pero ¿Qué tienen en común los servicios públicos con los servicios privados, sobre todo los de consultorios adyacentes a las farmacias, o mejor conocido como el sistema de salud paralelo? Al inicio de la pandemia el sector salud y su personal fueron la población más afectada, trabajando con los recursos que había y en ocasiones con menos, las instituciones tardaron en otorgar equipo de protección al personal como caretas, batas guantes y mascarillas y algunas instituciones aún no proporcionan ni cubre bocas su personal. Mucho personal estuvo expuesto y obligado a cubrir largas jornadas de trabajo, para poder subsanar la demanda de atención. El personal seguía desgastándose y obligado a trabajar en ocasiones sin protección o con lo que habían donado algunas fundaciones (gel, mascarillas desechables y caretas de plástico). Esta es la realidad. Al personal de salud se le prometió un “bono” económico, cuando ya empezaban a faltar compañeros a causa de la mortal enfermedad, pero nunca llegó y a cambio se otorgó por parte de la Cámara de diputados, solo aplausos; que recuerdan perfectamente al comercial de un partido en donde se trata de pagar alimentos precisamente con: aplausos. Una burla por parte de nuestras autoridades. Finalmente llegó la esperanzadora vacuna y el personal pudo ver una luz en su ya agotada carga, y nuevamente surgió el desprecio; los compañeros médicos del sector privado no han podido acceder a ese beneficio. ¿Por qué?

El subsecretario Gatell, en sus múltiples contradicciones había mencionado que se vacunaría a todo el personal de primera línea que atendiera casos covid19, pero esa equivalencia al riesgo es lo que también causa confusión, hasta ahora TODO el personal está expuesto, incluyendo a sector privado, claro está. La explicación para decidir esto fue que eran quienes estaban en mayor riesgo. El foco se centró solo en las instituciones de salud públicas y se dejó de lado a las privadas, bajo el mismo argumento, el de que no había un censo de personal de primera línea en hospitales particulares y este se estaba integrando, a través del Consorcio Mexicano de Hospitales y la Asociación Nacional de Hospitales Privados. Asociaciones destacadas han solicitado a las autoridades vacunar a todo el personal de salud, no solo a los que están en primera línea, por el riesgo que representa estar en contacto con pacientes, cuando muchos son asintomáticos. Sin embargo, en la conferencia de prensa del 16 de marzo, Gatell señaló que “consultorios vinculados a establecimientos de farmacias presentaron algunas listas de solicitud de vacunación y en las primeras exploraciones encontramos listas que estaban desactualizadas o incluso infladas con personal en el que no se podía verificar que estaba atendiendo COVID”. Es decir, el desprecio por el sector privado es generalizado, incluyendo lamentablemente al personal de salud.

Dr. César Álvarez Pacheco

cesar_ap@hotmail.com

@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora.