Los
médicos son ciudadanos importantes de los sistemas de salud, y la evidencia
indica que muchos médicos se hallan en estado de bienestar. El mantener la
salud de un colectivo durante esta pandemia es estresante no solo para usted
lector, sino para el personal de salud que trata de aliviar enfermos para que
el hospital no se desborde.
Los
informes de las investigaciones sobre el estrés o la mala salud de los médicos
incluyen términos como “burnout” (cuando los individuos se sienten
emocionalmente abrumados por las exigencias de su trabajo), agotamiento
emocional, fatiga, depresión, ansiedad, suicidio, abuso de sustancias o
deterioro. Tradicionalmente, para evaluar la ejecución de los programas
aplicados a los pacientes, las organizaciones para la atención de la salud
recurren a varios indicadores de la calidad. La práctica de la medicina es
estresante para muchos médicos. Por ejemplo, los autores de un estudio
canadiense informaron que el 64% de los médicos considera que su carga laboral
es demasiado pesada mientras que el 48% ha tenido un aumento en su carga de
trabajo en los últimos años. Por otra parte, las encuestas coinciden en
documentar que los médicos trabajan muchas horas, un promedio de 50-60 horas
por semana, cuando no están de guardia. Cuando los médicos trabajan en turnos
de más de 24 hs, la fatiga resultante se asocia con consecuencias negativas
para ellos, tanto desde el punto de vista personal como profesional. La
primera vez en mis inicios de médico que no llego mi relevo por falta de
personal y tuve que doblar turno fue muy cansado, y cuando se volvió recurrente
fue abrumador; muchos médicos lo vivimos, y los sistemas de salud no evalúan
los posibles daños que esto puede provocar, es decir, si usted tiene que tomar
un vuelo a cualquier destino de vacaciones, ¿lo haría con un piloto que lleva
mas de 24 horas sin dormir? Tampoco yo. Con los médicos es igual. Profesionalmente,
los médicos que trabajan más de 24 horas tienen significativamente más fallas
en la atención que los médicos que cumplen turnos de trabajo de menos de 16
horas; los primeros tienen errores más serios que los médicos que trabajan
menos horas seguidas. Más allá de los efectos de la carga laboral y la fatiga,
los médicos podrían estar afectados por otros factores de estrés específicos de
la medicina. Por ejemplo, los médicos que trabajan en situaciones de carga
emocional asociada con sufrimiento, temor, fracaso y muerte, y que a menudo
culminan en difíciles relaciones con los pacientes, las familias y el personal
médico. Los períodos largos de trabajo excesivo, el estrés y el agotamiento
podrían tener consecuencias graves para el bienestar individual de los médicos
(abuso de sustancias, problemas de relación, depresión o, incluso la muerte).
Sin embargo, las estadísticas sobre prevalencia de salud mental y emocional de
los médicos varían sustancialmente debido a que los indicadores de bienestar
son difíciles de cuantificar y calcular por ser una variable cualitativa
(debería de saberlo el presidente, pero ese es otro tema).
Algunos
estudios han documentado claramente que los médicos tienen mayor estrés laboral
y angustia emocional que la población general. Otros estudios reportan que los
médicos tienen un grado de bienestar similar al de la población general, pero
que la depresión es mayor en las médicas, los estudiantes de medicina y los
médicos residentes. Se calcula que las tasas de suicidio entre los médicos es 6
veces mayor a la de población general, la mortalidad cardiovascular es mayor que
la media, y en cerca del 8 al 12% del total de los médicos asistenciales se
pronostica el desarrollo de un trastorno por abuso de sustancias en algún
momento de su carrera. Cada vez hay más evidencia de la importancia que tienen
las consecuencias negativas derivadas de la mala salud del médico sobre el
sistema de atención de la salud, la contratación y continuidad del médico en
su, su productividad y eficacia laboral, la calidad de la atención y la
seguridad del paciente. La escasez de médicos de atención primaria que hay en
el mundo hace que el bienestar médico tenga una importancia especial para la
contratación de los mismos. En el plano de las organizaciones, el agotamiento
del médico se asocia con una reducción de la productividad y la eficacia
laboral. Tal efecto está relacionado con un aumento del ausentismo,
desplazamientos en los puestos de trabajo, interés por la jubilación anticipada
y la probabilidad de indicar pruebas o procedimientos innecesarias como así la
reducción de los ingresos de la práctica y el tiempo dedicado a los pacientes.
Los médicos con problemas de salud mental son costosos para las organizaciones
debido a las ausencias por enfermedad, las suspensiones, y el retiro
anticipado. Quizás aún más preocupante es el efecto directo del bienestar
médico sobre la calidad de la atención y la seguridad del paciente.
Dr.
César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo,
Sonora.
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