domingo, 28 de diciembre de 2025

¿El dinero da la felicidad?

                Tiene efecto el dinero sobre la felicidad de las personas?


¿Qué tal te caería un dinero extra para esta temporada? Si eres asiduo comprador de "cachitos" de la Lotería Nacional, seguramente esperas el Sorteo Gordo de Navidad que se celebra el próximo 24 de diciembre, las oportunidades de ganar son varias, dado que ofrece un total de 430 millones 259 mil pesos que se reparten en más de 16 mil premios, un premio de infarto.

 

El Sorteo Gordo de Navidad se celebra una vez al año y participan 80 mil números. Las oportunidades de ganar son varias dado que se ofrecen un total de 430 millones 259 mil pesos que se reparten en 16, 722 premios. Éste se lleva a cabo en cuatro series y se realizará el jueves 24 de diciembre de 2025 a las 17:00 horas. De modo que la persona que se lleve el Premio Mayor recibirá 204 millones de pesos, siempre que haya comprado las cuatro series del Sorteo Gordo de Navidad. Mientras que si sólo adquiriste una serie el Premio Mayor es de 51 millones de pesos. Nada mal, ¿no? Pero es bien sabido, quiza una coincidencia o creencia de que si una persona común recibe un premio de esa cantidad lo primero que se piensa es: Se va infartar con tanto dinero; pero ¿es verdad? ¿Qué causaría el infaro o por que lo dicen? Curiosamente la estadistica así lo demuestra, no solo en nuestro país sino en el país vecino hay numerosos ejemplos. La euforia de un número premiado se vive con intensidad, pero lejos de los mitos, rara vez supone un riesgo para la salud. Si hay quien cree que ganar la Lotería de Navidad puede provocar un infarto, pero la realidad es muy diferente. La emoción de recibir un premio, por muy grande que sea, no suele causar problemas cardiacos, por el contrario alegría es buena para el corazón, porque no solo favorece la liberación de dopamina, sino que además reduce los niveles de estrés y de cortisol. Lo que realmente puede afectar al corazón o provocar un infarto no es la emoción intensa, sino el estrés y la ansiedad prolongados, la inquietud, el insomnio y el aumento del cortisol. Un premio de la lotería mal gestionado, que incluso pueda conducir a la ruina, sí podría desencadenar todos estos problemas, además el riesgo real de infarto depende, sobre todo, de factores como la obesidad, el sedentarismo, el tabaquismo, el colesterol y la hipertensión. Existe evidencia científica que indica que, en algunos casos, la salud de las personas empeora después de recibir un premio económico considerable, especialmente si no están preparadas para gestionar grandes sumas de dinero, es decir recibir una gran suma de dinero de golpe puede desestabilizar a una persona si no tiene conocimientos o experiencia financiera. Esta situación puede generar ansiedad y estrés, que a su vez afectan la salud física y mental, provocando problemas digestivos, aumento de la presión arterial, alteraciones del sueño, irritabilidad o incluso depresión.

 

Por eso, aprender a gestionar el dinero y contar con apoyo experto es clave para que un premio se convierta en una oportunidad y no en un riesgo para la salud. Por otra parte, la evidencia científica sugiere que la riqueza está asociada a mejores condiciones de salud, pero no necesariamente al bienestar absoluto. Los estudios muestran que donde se vive mejor no es solo en lugares con menos pobreza, sino en localidades con mayores recursos: acceso a sistema de salud, medicinas y alimentos de calidad. Las personas con menos recursos suelen presentar peores indicadores de salud, es decir tener dinero ayuda, pero recibirlo de golpe sin saber cómo gestionarlo puede no generar felicidad, e incluso derivar en problemas de salud. La clave está en aprender a manejarlo de manera consciente y responsable, ¿el dinero da la felicidad? Puede ser, pero también genera estrés, preocupación, insomnio y un mal manejo del mismo cuando no se tiene el apoyo para el manejo de este, y si a ello le sumamos factores como obesidad, mala alimentación, hipertensión, tabaco y alcohol, puede ser contraproducente.

Dr. César Álvarez Pacheco 

cesar_ap@hotmail.com 

@cesar_alvarezp 

Huatabampo, Sonora

 

domingo, 21 de diciembre de 2025

Hace 50 años.

                         Consejos de alimentación para adultos mayores - Asistencia Médica Inmediata  - AMI


Hace aproximadamente 5 decadas atrás, la población era mas delgada y fuerte sin contar calorías ni ir al gimnasio. Pero a finales del siglo XX algo cambió y la masa muscular empezó a disminuir mientras la obesidad aumentaba. ¿Qué sucedió?

 

En la década de 1960 y 1970, el estadounidense promedio obtenía entre el 14 y el 15 % de sus calorías provenientes de proteínas. Ahora, ese porcentaje ha caído a aproximadamente el 12%. Puede parecer pequeño, pero desencadenó un cambio en el cuerpo tan poderoso que la mayoría de las personas ni siquiera se dan cuenta. Se sabe que el cuerpo tiene un fuerte impulso biológico para obtener suficiente proteína, si tu dieta es baja en proteínas, comerás en exceso carbohidratos y grasas hasta alcanzar tu objetivo de proteínas. ¿Resultado? Más calorías de las que necesitas. Ejemplo: Si necesitas 120 g de proteína al día, pero tus comidas tienen un promedio de 10 % de proteína, seguirás comiendo más alimentos en total para alcanzar esos 120 g. Si tus comidas tienen un promedio de 30% de proteínas, alcanzará su objetivo de proteínas más rápido con menos calorías totales. Hace 50 años, las proteínas formaban parte de la vida cotidiana. Durante el desayuno se consumia: huevos, tocino, leche; para el almuerzo: sándwich de carne o pescado; y en la cena: asado, pollo, guisado. Los refrigerios eran raros y cuando los había, a menudo también contenían proteínas (nueces, queso). No pastelitos ni alimentos ultraprocesados que se consumen hoy en día y que muchos de ellos contienen sustancias que confunden al sistema endócrino del cuerpo, actuando como “falsas hormonas” provocando daños estructurales en el organismo. Hace cincuenta años, la proteína era un foco central en las recomendaciones dietéticas у discurso de salud pública. En las décadas de 1950 y 1960, la proteína recibió una significativa atención, con la "Brecha Mundial de Proteínas" considerada una de las principales causas de problemas de mortalidad y desarrollo en el Tercer Mundo, un problema que se cree que es solucionable mediante intervención tecnológica. Este período vio un fuerte énfasis sobre la ingesta de proteínas, lo que refleja una creencia generalizada en su importancia crítica para la salud y fuerza. La idea de que el alto consumo de proteínas era esencial para el bienestar, estaba profundamente arraigado, influenciado por recomendaciones anteriores de figuras como el Dr. Carl Voit, quien en la década de 1870 sugirió una ingesta diaria de 118 gramos de proteína para un individuo de 70 kg con trabajo moderado, un estándar basado en observaciones de poblaciones ricas en lugar de experimentos controlados. Por este contexto histórico la necesidad de priorizar las proteínas ha persistido, incluso a medida que la investigación moderna incluidos los estudios por el profesor Russell Henry Chittenden a principios de la década de 1900, demostró que las personas sanas podrían mantener la forma física y la salud con proteínas significativamente más bajas ingestas, como 35-50 gramos por día.

 

Actualmente el desayuno suele consistir en cereales, pan o una bebida de café azucarada. La comida, puede ser un sándwich ligero en carne, pizza o simplemente una ensalada con un mínimo de proteínas ¿Cena? Pasta, comida para llevar o una porción de carne del tamaño de la palma de la mano ¿Aperitivos? Papas fritas, galletas, dulces. No es sólo una elección personal, sino que también ha cambiado el entorno alimentario. Las empresas de alimentos eliminaron la grasa de sus productos y la reemplazaron con carbohidratos refinados y azúcar para que tuvieran buen sabor. Los alimentos integrales ricos en proteínas perdieron protagonismo. Mientras tanto, los alimentos ultraprocesados experimentaron una explosión. Son ricos en calorías, pobres en nutrientes y están diseñados para anular las señales de saciedad. Son baratos de hacer porque los carbohidratos y las grasas son menos costosos que las proteínas. La brecha proteica no es un truco dietético de moda. Es un regreso a los patrones nutricionales que mantuvieron a nuestros abuelos más delgados, más fuertes y menos hambrientos sin obsesionarse con las calorías. En 1975, sólo el 13% de los estadounidenses tenía sobrepeso, hoy el 75% tiene. Hace 50 años habia comida real, hoy hay comida procesada; habi amovimiento a diario, hoy hay gente sentada por horas, habia habitos sencillos, ahora hay un marketing exagerado y la salud era mas simple, hoy es demasiado compleja. Tu abuelo no contaba sus pasos, se mantenía activo por naturaleza y comia comida real.

Dr. César Álvarez Pacheco

cesar_ap@hotmail.com

@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora

 

 

 

domingo, 14 de diciembre de 2025

Diabesidad.

              Diabetes y obesidad - Laboratorios Bagó


Sin duda alguna, la diabetes se ha convertido en un problema en desarrollo para las sociedades. En los inicios del presente siglo XXI, las cifras eran aproximadamente de 150 millones de personas diabéticas: una verdadera pandemia; pero incluso se espera que afecte a 380 millones para el cierre de este 2025.

 

La diabetes mellitus ha ido incrementándose vertiginosa y progresivamente hasta alcanzar proporciones insospechadas. Considerada un síndrome heterogéneo por tratarse de una alteración metabólica multicausal, en su génesis resulta básica la interacción genético-ambiental. La hiperglucemia crónica aparece acompañada de trastornos del metabolismo de los carbohidratos, grasas y proteínas, producidos por defectos de la secreción de insulina, de su acción periférica o de ambos. Es decir, ¿Quién en su sano juicio no disfruta de unos taquitos, con su respectiva bebida que aunque bien fria, es altamente azucarada? Con el disparo de insulina para poder metabolizar todo eso, se va directito a la circunferencia corporal. Se almacena en forma de tejido adiposo. Pero esto estimado lector, tiene sus consecuencias y no necesariamente por la culpa al otro dia y querer hacer dieta poara compensar. ¿Diabetes y obesidad? ¿Diabesidad? El término “diabesidad” fue utilizado originalmente por Sims en la década de 1970 para referirse a la asociación reversible entre el sobrepeso experimental en humanos y la alteración de la tolerancia a la glucosa. Sin embargo, cobró interés a partir de la primera década de este siglo con la Dra. Francine Kaufman, quien destacó el comportamiento como epidemias gemelas de la obesidad y la diabetes tanto en la población general como en el individuo. La prevalencia de obesidad ha aumentado en forma casi exponencial en todo el mundo en los últimos 50 años, siendo este aumento más acelerado en los países en desarrollo. La mayor prevalencia de obesidad se asocia no solamente con un aumento en la prevalencia de diabetes, sino también de dos graves comorbilidades; la hipertensión arterial y la dislipidemia. La distribución de los depósitos de tejido adiposo ha sido reconocido como un factor clave en el riesgo de morbimortalidad asociado a la obesidad. Y es que no todos almacenamos grasa de manera uniforme, hay diferentes tipos de obesidad siendo la que esta pegada a los organos, la mas grave, ¿Cómo se nota eso? Pues directamente proporcional a la pancita que nos brota cuando ya no cierra el pantalon. Ante un balance calórico positivo, la capacidad del tejido adiposo subcutáneo para expandirse se asocia a un mínimo o ausente depósito de grasa en otros tejidos, con un perfil metabólico favorable. Sin embargo, cuando el tejido subcutáneo no es capaz de expandirse ocurre el depósito de grasa visceral intraabdominal y pegada, en distintos órganos y tejidos, como hígado, músculo esquelético, páncreas y alrededor del corazón, resultando en un perfil metabólico alterado e indicativo de un riesgo cardio-metabólico elevado: insulinorresistencia, dislipidemia, inflamación crónica subclínica, alteraciones neurohormonales, desregulación metabólica y disfunción endotelial, es decir, ya cuanso uno tiene esa pancita con grasa almacenada y le seguimos ocn los mismos hábitos, el cuerpo comienza a sufrir y la presión arterial sube, haciendo trabajar de más al corazón, al hígado y haciendo sufrir a sus riñones sigilosamente.  La obesidad está catalogada como un complejo sistema de retroalimentación neurohormonal controlado desde el hipotálamo, donde se encuentran los centros del apetito, los cuales reciben impulsos sobre el estado de las reservas corporales de grasa, principalmente a través de la leptina: la mejor conocida y más estudiada hormona secretada por el tejido adiposo, la “hormona del hambre”. 

 

La integración de esta información promueve señales que repercuten profundamente sobre la regulación de la ingestión de alimentos y el balance energético, de manera que generan señales hormonales moduladoras de la acumulación de grasa. El tratamiento más integral y efectivo de pacientes con diabesidad es el no farmacológico, y consistente en cambios conductuales y de estilo de vida, dieta saludable y ejercicios físicos. La diabesidad es un problema de salud mundial no resuelto, que afecta la calidad y expectativa de vida de quienes la padecen; pero sabiendo que la prevención constituye la clave para detener esta epidemia, se impone reducir el peso corporal o, cuando menos, evitar su incremento.

Dr. César Álvarez Pacheco 

cesar_ap@hotmail.com 

@cesar_alvarezp 

Huatabampo, Sonora

 

 

domingo, 7 de diciembre de 2025

La sigilosa enfermedad.

           Día Mundial del Sida 2025: México prende alertas por aumento de casos y  baja percepción de riesgo - El Imparcial de Oaxaca


Cada 1 de diciembre, en el marco del Día Mundial del Sida, se llevan a acabo acciones para concientizar esta temida enfermedad que hoy en dia sigue acechando sigilosamente. A pesar de la ciencia que hoy permite mantener pacientes casi curados, continuamos padeciendo las consecuencias de esta patología tan sileciosa.

 

La conmemoración, tiene su origen en 1988 y fue la primera conmemoración global dedicada a la salud, este día el mundo se detiene para mirar una epidemia que no ha terminado y vemos  los avances de la ciencia, el retroceso o permanencia del estigma y las desigualdades que impactan en el acceso a prevención, diagnóstico y tratamiento. Dado el panorama actual de interrupciones sanitarias, recortes presupuestales y falta de voluntad política que reconfiguraron la manera en que se previene, detecta y trata el virus de inmunodeficiencia humana, este 2025 el lema es: “Superar las disrupciones, transformar la respuesta al sida”, consigna que invita a observar cómo estas fracturas marcan la evolución de la epidemia y frenan los avances hacia una erradicación de cara al año 2030. En 2024, 40,8 millones de personas vivían con virus de inmunodeficiencia humana, 630.000 fallecieron por causas relacionadas con la afección y 1,3 millones contrajeron una nueva infección. Estas cifras recuerdan que la epidemia no es un problema del pasado, sino una urgencia que sigue desplazándose entre desigualdades geográficas y económicas. Una de las señales más visibles está en la detección tardía. Un estudio reciente realizado por la Clínica de VIH del Departamento de Infectología en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán",  indican que en México las mujeres no se consideran una población de riesgo en el contagio de virus de inmunodeficiencia humana, lo que impacta en diagnósticos tardíos y, por consecuencia, en falta de acceso a tratamientos oportunos. Las disrupciones también han debilitado la continuidad del tratamiento. Un análisis reciente, expone cómo la inestabilidad en la financiación global amenaza con frenar avances logrados en las últimas dos décadas. Sin recursos garantizados los programas se reducen, las visitas al médico se hacen cada vez más espaciadas y el cumplimiento terapéutico se vuelve frágil. A la par, algunos países han comenzado a explorar otros caminos que podrían transformar la prevención. En Europa el Comité de Medicamentos de Uso Humano, emitió una opinión favorable para autorizar lenacapavir como profilaxis preexposición de aplicación semestral. Este avance abre una puerta inédita: simplificar la prevención a solo dos inyecciones al año, cambio que podría incrementar el cumplimiento terapéutico en poblaciones con alto riesgo o con dificultades para sostener esquemas diarios. Estos hallazgos han encendido debates sobre la posibilidad de una remisión prolongada. Sin embargo, especialistas advierten que no se trata de expectativas inmediatas, sino de progresos graduales que deben sostenerse con inversión y vigilancia científica. La investigación avanza, pero requiere sistemas de salud capaces de acompañarla. El papel de las comunidades, lejos de ser anecdótico, constituye el eje más consistente de continuidad. Allí donde los sistemas de salud se detuvieron, fueron estas redes las que preservaron la atención mínima indispensable. Este comportamiento define lo que realmente significa resiliencia en la respuesta al virus de inmunodeficiencia humana. Esta resiliencia comunitaria es la pieza que permite unir los dos elementos del lema de este año: superar y transformar. No hay transformación posible si las comunidades dejan de ser parte del centro de la estrategia. Ni las innovaciones tecnológicas ni los nuevos fármacos pueden compensar la ausencia de estructuras locales fuertes.

 

Las metas globales siguen siendo claras: poner fin al síndrome de inmunodeficiencia adquirida para 2030. Pero los últimos años recordaron que la epidemiología no sigue líneas rectas. Lo que parecía un avance sostenido comenzó a desacelerarse por condiciones político-económicas. En la práctica transformar significa reordenar prioridades, invertir en prevención combinada, expandir modelos comunitarios, asegurar la disponibilidad de profilaxis preexposición innovadora, fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica y garantizar que los fármacos lleguen sin interrupciones, incluso en momentos de crisis. La epidemia cambió, los contextos cambiaron y ahora la responsabilidad radica en no repetir los errores que aumentaron las brechas; el desafío de 2025 no es solo clínico, es político, social y cultural, por lo que las soluciones ya no pueden pensarse aisladas.

Dr. César Álvarez Pacheco 

cesar_ap@hotmail.com 

@cesar_alvarezp 

Huatabampo, Sonora